martes, 20 de diciembre de 2011

Orgullo cuasi maternal

Mientras más vieja me pongo, más madre me vuelvo con ustedes. Me da por preocuparme más, por carajearlas más, y también por consentirlas más y darles más frecuentemente muestras de afecto. Y sobre todo, me pasa más seguido eso de mirar feliz cómo crecen, sentir admiración y echarme un suspirito de orgullo conchudamente adquirido, como si yo hubiera acompañado en el proceso (aun cuando no sea del todo así).

Ya lo comentaba Frankie hace unos días, de que ella nos sentía como sus hermanas. Yo tengo hermanas, pero lo que siento con ustedes es aún más cercano, como usualmente les digo: “tal y como si te hubiera parido”, que es sumamente distinto a lo que siento con mis hermanas. Será que si bien a ellas las quiero mucho, mi rol ahí es el de hermana menor, un tanto ajena a los cambios que ellas fueron teniendo en el camino, por la distancia de edades y por el mismo rol que me tocó tener. Ellas siempre se refieren a mí como la Relajada Matilda, la que se echa a un lado los problemas y vive tranquila, la que aún no conoce o no ha vivido una serie de cosas que la hagan tomar más conciencia, organización o planificación. La que no se frustra. La que anda en su propio rollo, con eso que ha estudiado y en eso en que trabaja (que nadie en mi casa entiende bien de qué se trata).

En cambio con ustedes es distinto. Ustedes me conocen más, de manera más completa y más real, porque han vivido conmigo todas esas cosas que consideramos mediana o grandemente importantes en nuestras vidas.

No pretendo ser su madre… es más, siempre reniego de tener estos arranques que me hacen acordar a mi vieja jaja, pero creo que al haber alcanzado el nivel de conocimiento que tenemos cada una de la otra, y al haber vivido nuestro propio proceso juntas, ha hecho que el sentimiento ahora y al pasar de los años se vuelva algo que excede mis propias expectativas de amor, amistad y de reconocimiento hacia cada una de ustedes.

Me lleno de orgullo cuando:

Veo a Mariana mostrándonos la foto del edificio en construcción, donde será su hermoso futuro hogar, con el hermoso futuro esposo, y no puedo sino emocionarme y decirle lo alucinante que es ver cómo literalmente están poniendo los cimientos a su vida juntos. Escucho lo que me cuenta de su trabajo, sus preocupaciones y los pormenores, y si bien no logro comprender del todo, me encanta escucharla y de paso creo que voy aprendiendo nuevas cosas con ella J

Veo a Frankie ultimando los detalles para su primera y próxima expedición en otro continente, que significa tanto para ella en tantos sentidos, y me emociono con ella pensando todo lo que conocerá y vivirá allá, y me da algo de miedo que su cabeza se enrede a más no poder con su historia inconclusa, y no puedo sino por lo menos ofrecerme en darle mi maleta, que como le acabo de decir “es de color rojo pasión, aunque algo manchaíta ya por los trajines previos… así como tú!!”.

Veo a Rafaela sintiendo la soledad más vívida que nunca, a pesar de que a ella siempre le ha gustado vivir -en cierta medida- en soledad, luchándola con el idioma en un país que detesta, con gente que no la acompaña de verdad. Pero poniéndole ganas y no tirando la toalla para así poder tener una futura herramienta más que la ayude a hacer realidad todos los proyectos que quiere hacer, aquí, en su verdadera tierra, con la gente que siempre la acompañará en todas sus nuevas aventuras.

Veo a Lucía quemándose las hermosas pestañas que tiene chambeando duro, consiguiendo poco a poco ese reconocimiento que tanto se merece y que tanto han tardado en írselo dando… porque ella es hormiguita trabajadora, no roba cámaras, sino trabaja constante y se esfuerza en hacerlo cada día mejor (a pesar de que ella me diga que muchas veces flojea intencionadamente). La veo abriendo su corazón cada día un poco más, y siendo feliz, no como en la historia del príncipe azul, pero feliz terrenalmente hablando que es lo que de verdad importa.

En fin, creo que ha quedado bastante claro que estoy orgullosa de ustedes J y me emociona aun más pensar qué será de nosotras de aquí a unos cuántos años más. Las quiero mal.

domingo, 4 de diciembre de 2011

90 días y 500 noches

He dado mil vueltas tratando de averiguar de qué vale la pena escribir sin sobrecargar este post. Familia, mis mujercitas, exes, trabajo, amor, desamor, amor de nuevo, desamor de nuevo, y hay un tema que ustedes, amadas mías, saben que volveré a tocar porque me conocen. Este es otro post para ti, B, porque has sido importante en mi vida y porque, por la puta y lamentable madre, todavía te quiero.

Quien me conoce sabe que soy capaz de dar alma, corazón y vida por amor, antes ni yo misma lo sabía, pero ahora no tengo la menor duda. Te he querido, B, de una forma en que no serás capaz de comprender jamás; te he querido y quería caminar la vida contigo, quería reírme contigo, quería simplemente ser feliz. Me equivoqué mucho y te equivocaste mucho, pero la sabiduría en el amor siempre llega cuando ya no puede aplicarse, siempre se mejora a costa de haberla cagado en el pasado. Sin embargo da igual, porque esa sabiduría podría haberte mantenido cerca a mí, pero nunca hubiera podido lograr que me ames como yo quería, como yo necesitaba que me amaras.

Yo sé que me quisiste y no dudo de que me quisiste mucho, pero no creo (y me cuido de expresarlo con cuidado, como bien me advirtió Matilda) NO CREO que hayas estado enamorado de mí. Estabas muy perdido para estarlo, encontrándote a ti mismo, con mucho miedo de dejar de ser quien eras por amor, pero sin haber descubierto primero quién eras, queriendo ser el romántico soñador y amante incondicional que fuiste con S y a la vez poder cobrar seguridad haciendo de cazador con sus trofeos, como con PS. Yo ya he vivido eso hace varios años y lo entiendo.

No he sido mejor que tú, no me he portado mejor que tú, no he mentido menos que tú, pero yo te he amado, sé que tú sí has tenido la seguridad de eso y eso hace una gran diferencia entre tú y yo. Pareciera que te culpo a ti por no haber podido hacerme feliz, pero sé perfectamente que yo pequé de exceso cuando tú pecaste de omisión. Que si yo era asfixiante, que si muy posesiva, que si muy demandante, que si nunca fui tu novia, o que si nunca me quisiste, eso se queda contigo y conmigo, no con tus amigos ni con los míos, ni con tus hermanas ni con mis chicas.

No sé por qué te quise tanto. Me lo preguntabas y me lo preguntaban y no sabía dar muchas razones, hasta que un día me di cuenta de que eran un conglomerado de idioteces, de detalles, de momentos sin sentido que tenían todo el sentido del mundo, porque en eso consiste amar a alguien, porque siempre habrá alguien más inteligente, alguien más bueno, alguien más divertido, pero son esos detalles los que hacen el amor. Y tú me gustabas por el modo en que me acariciabas el rostro, por cómo me hacías el amor, por tu sonrisa, por tus bromas tontas, por tu capacidad de decisión, por tu interés en el sudoku y el cubo de rubik, por tu poesía, por tus piernas, por tu modo de cuidarme, por cómo querías a tu familia, a tus amigos, por tu búsqueda de la felicidad que tan poco y tanto tenía que ver con el dinero, por tus contradicciones y tus reveses, tan parecidos a los míos.

Gracias a mi pasado, a mi entorno, pero sobre todo a lo vivido contigo, he podido descubrir la naturaleza humana, tan compleja y tan inaccesible al entendimiento a veces. Descubrirla y aceptarla, no necesariamente entenderla.

Y falta poco menos de 3 semanas para el viaje que planeé hace meses, cuando estábamos juntos, y seguramente querré contactarte y verte. No replicaré si no quieres hacerlo, y si accedes, me pondré ropa linda, me arreglaré el pelo, me maquillaré y te contaré a los lugares que pienso ir, te diré que no quiero hablar del pasado y te pediré, citando a Sabina, que no pidas perdón, para qué? si te voy a perdonar porque ya no me importa; te preguntaré por tu madre, por tu padre y por tus hermanas; por el trabajo y los amigos, y te contaré que mi trabajo me gusta, que en casa todos estamos bien y que mis chicas empiezan a hacer sus vidas y que están todas muy felices, y cuando llegue el silencio, dejaré que se apropie de nuestra charla unos segundos y luego hablaremos del clima y de Perú. No te diré que me gusta un chico del trabajo y que si no tuviera novia, seguramente me habría permitido a mí misma olvidarte con él, ni que tengo fe en que hay alguien genial esperando por mí (ni que mis mujercitas dicen que tiene-que ser oriental, jajaaja) ni que sé que ya no piensas en mí y que esta es ya una historia cerrada para ti, ni que me encantaría que quisieras volverme a ver no sé ya si por amor o por mi orgullo, menos aún te diré, que todavía te quiero.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Before you drift off, don't forget

El cerebro humano es alucinante. Diría que de todos los procesos cognitivos básicos, el que siempre me asombra es la memoria. Cómo opera y cómo nos permite recuperar información que pensábamos perdida, olvidada, vivida y por tanto desechada.

Yo particularmente tengo una memoria del carajo. Olvido muchas cosas. Desde las medianamente cotidianas, hasta algunas que pensaba importantes. Y creo que la mejor estrategia que he encontrado para esto, así sin querer, es escribir. Hace unos días por ejemplo, encontré mi diario en épocas colegialas de secundaria. Antes lo revisaba de cuando en cuando, para recordar y reir. Para ver por lo que sufría en aquel entonces, y darme cuenta que años más tarde o sufrí el doble o me reincorporé, di vuelta a la página y fui millones de veces más feliz.

Ahora que volví a leerlo, recordé cosas que pensé haber olvidado. No solo hechos, sino recordé olores, voces, miradas, gestos, caricias. Recordé sitios, personas, abrazos, palabras dichas y las que nunca se dijeron... por roche, por torpeza adolescente. Fácil como han sido las primeras en mi vida me marcaron de manera particular y por eso las terminé recuperando de mi recóndito registro mental más vívidas que nunca.

Y en medio de tanta recordadera, me entró mucho miedo. Miedo de que tal vez los supuestos mejores (o por lo menos, los más divertidos/aleccionantes) años de mi vida no los registré en ninguna parte, más que en algunas anotaciones escuetas de agenda, y que probablemente de aquí a unos 10 años más ya no tenga forma de recordarlos. No digo que olvide los hechos en sí, tan mal no estoy. Es miedo a olvidar los detalles, las sensaciones, las percepciones que tiñeron el contexto en el que se marcaron esas pequeñas situaciones que sumadas me terminaron parando donde estoy hoy, o donde esté mañana.

--------------------------

(We see a bridge from afar, and move to it. Now on the bridge, we see a shining light, from which a crazy looking guy with a big afro appears. This is poet Timothy "Speed" Levitch.)

On this bridge, Lorca warns: "Life is not a dream. Beware. And beware. And beware." And so many think because Then happened, Now isn't. But didn't I mention the ongoing WOW is happening right now? We are all co-authors of this dancing exuberance where even our inabilities are having a roast. We are the authors of ourselves, co-authoring a gigantic Dostoevsky novel, starring clowns.

This entire thing we're involved with called the world is an opportunity to exhibit how exciting alienation can be. Life is a matter of a miracle that is collected over time by moments, flabbergasted to be in each other's presence. The world is an exam to see if we can rise into direct experience. Our eyesight is here as a test to see if we can see beyond it. Matter is here as a test of our curiosity. Doubt is here as an exam for our vitality. Thomas Mann wrote that he would rather participate in life than write 100 stories. Giacometti was once run down by a car, and he recalled falling into a lucid faint, a sudden exhilaration, as he realized that at last something was happening to him.

An assumption develops that you cannot understand life and live life simultaneously. I do not agree entirely. Which is to say I do not exactly disagree. I would say that life understood is life lived. But the paradoxes bug me, and I can learn to love and make love to the paradoxes that bug me. And on really romantic evenings of self, I go salsa dancing with my confusion. Before you drift off, don't forget. Which is to say, remember. Because remembering is so much more a psychotic activity than forgetting. Lorca, in that same poem said that the iguana will bite those who not dream. And as one realizes that one is a dream figure in another persons's dream, that is self awareness.

(The 60's-like stars twinkle around his head, and he wanders off in an ecstatic trance.)

-----------------------

jueves, 11 de agosto de 2011

Mujercitas jugando a ser actrices (Parte dos)

Personajes
Verónica: Lucía
Voz interna de Verónica: Matilda
Elena: Rafaela
Mariana: Mariana
Tía Norma: una chica de la que ya no recuerdo el nombre

------------------

ESCENA FINAL

(Verónica y Elena, casi en la puerta de la antigua casona de la Tía Norma)

Elena: Basta ya de recuerdos! Es hora de tomar al toro por las astas! O mejor dicho, a la Tía Norma por las orejas!... falta mucho?
Verónica: Aquí es. No ha cambiado nada.
Elena: Bueno, qué esperas? Toca!
Verónica: (Titubeante) No Elena, espera... Mejor no.
Elena: Mejor no? Como que ya es un poco tarde para eso… ya déjate de miedos niña, toca de una buena vez!

(Verónica toca la puerta. Abre la Tía Norma)

Tía Norma: Verónica? Qué haces aquí?
Verónica: …Hola tía. Cómo has estado?
Tía Norma: Pero cómo te atreves?!! Que puedes volver después de diez años así como si nada??!! Qué quieres aquí??
Verónica: Vine a ver a mi hermana…
Tía Norma: Ah… no me digas que ahora sí quieres verla… pero es el colmo!!! Con qué derecho…?
(Interrumpe Elena, casi entrando a la casa)
Elena: Bueeeno. Muy bonito todo, lindo recibimiento señora, pero no podríamos llevar la conversación adentro?? que estos zapatos me están matando…
Tía Norma: Quién es esta mujer?
Elena: (Reparando en el atrevimiento y falta de modales) Ay! (regresa hacia la Tía Norma) Elena Rodríguez (le extiende la mano). Encantada!

(Pasan todas al interior de la casa, y se acomodan en la sala)

Verónica: (Hacia Tía Norma) Tuve motivos para irme. (Hacia Elena) Los tuve, no?
Elena: Sí! Los tuviste. (Hacia Tía Norma) No tendrá algo de tomar?
Tía Norma: Ja! Motivos… saliste de esta casa a la costurera de enfrente, diciendo que ibas a ver lo de tu vestido de novia, y te demoraste diez años!!
Elena: (Como la Tía Norma no le hizo caso con lo de tomar, ella sola empezó a beber de sus botellitas de licor que llevaba en su cartera, los cuales ya estaban a medio beber desde el avión, mientras Tía Norma y Verónica discutían. Ya estaba un poco ebria, e interrumpe) Ahhhhh pero eso de la costurera siempre toma su tiempo. Usted sabe, un retoque aquí, un ajuste allá…
Verónica: Por favor tía. Quiero hablar con Mariana.
Tía Norma: Para qué?? Para aliviar tu conciencia! No. No lo mereces. Sinvergüenza, te largaste sabe Dios a dónde!!
Elena: (Levanta la mano, cada vez más ebria) Yo sé!! A España (hace un gesto de “olé!”)
Tía Norma: España!! Con que para eso fue la plata que me robaste. Ah porque no creas que lo he olvidado! Me crees estúpida?
Voz interna de Verónica: Sí. Bastante.
Verónica: No, tía. Cómo se te ocurre.
Tía Norma: Descarada…
Verónica: Tía Norma…
(De fondo, Elena casi cayéndose del sillón, chupando como loca hasta la última gota de sus botellitas de licor, que si no me equivoco habíamos llenado de té, o fácil algunos sí tenían whisky… Mientras, los movimientos del personaje de la Voz interna de Verónica van siendo los mismos que los de Verónica misma, ambos personajes empiezan a moverse de igual manera en el escenario)
Tía Norma: Ladrona!! Malagradecida!! Inmoral!!!!…
Verónica: No tía. (Cada vez más seria) Tampoco fue así.
Tía Norma: PERDIDA!!
Verónica: (Hasta que por fin se le sale todo lo berraca a la dulce Verónica) Ya basta tía!! Lo que sea pero no una vieja amargada, rencorosa y a la que nadie aguanta como tú!!!
(Tía Norma y Elena se quedan estupefactas)
Elena: Vero!!! (se le pasa un poquito la borrachera) Me sorprendes!
(Tía Norma le tira una cachetada a Verónica. Verónica y su Voz interna voltean la cara a la misma vez junto con la cachetada. Verónica llora, y se sienta en el sillón. Inicialmente pensamos en que Verónica le responda a su Tía: “Auuu!!!... Tú quieres morir…” pero lo quitamos del guión por ser demasiado barrunto jerga del juancho :P)

(Aparece Mariana en la sala)

Mariana: Qué sucede? Por qué tanta bulla?
Elena: (Borracha hasta sus patas) Tú debes ser Mariaaanaaaaaa!!! Gusto en conocerte!! (Hacia Verónica) Vero! Brindemos por el reencuentro!!!
Tía Norma: Mariana, hija (la abraza). Ella es Verónica, tu hermana. Te he hablado de ella, recuerdas?
Mariana: Ahhh sí. (Empieza a decir como de paporreta) Tú eres "la bruja sin sentimientos que me abandonó a los cinco años, huérfana y sin dinero, sin ningún remordimiento".
Verónica: Las cosas no fueron así…
Voz interna de Verónica: En realidad, sí, así fueron…
Verónica: … Yo no quise…
Mariana: (Pausa) Quiero que sepas que, aunque no fue muy bonito lo que hiciste, no te guardo rencor. Y te entiendo. Ya tengo la edad que tú tenías cuando te fuiste.
Verónica: De verdad? Me lo dices en serio?
Mariana: (Súper fresh con todo el asunto) Por supuesto! Y aunque la vida con la tía no es fácil, porque tú sabes… todo el día me decía (remedando a su tía) “Si tu hermana no te hubiera abandonado…”, a pesar de todo eso, es una buena mujer.
Voz interna de Verónica: (Boquiabierta) No puedo creer que haya sido criada por la loca!!!
Elena: Pero qué encanto de niña!!! Cómo pudiste abandonarla Vero??
Verónica: Pero… si tú me dijiste…
Elena: No hay peros que valgan! (abrazando a Mariana) Acaso no tienes corazón?
Verónica: Sí. Tienes razón. Fui una egoísta, no pensé en ti. No te merecemos.
Tía Norma: Tú no la mereces. Yo hice de ella lo que es!
Voz interna de Verónica: No creo ah!!
Mariana: (Recuuuntra relax, casi fumada) Vamos! Las dos me merecen. Ya no discutan!! Tía, acaso no eras tú la que siempre me decía que la familia es lo primero? Y que errar es humano… y perdonar es divino?
(Tía Norma la mira desconcertada, molesta y avergonzada a la vez)
Elena: (Ya cayéndose de borracha, como si estuviera en algun bar barranquino) Mira Vero!! Refranes en tu honor! Yo también juego! “Árbol que nace torcido…”, “cabrita que tira al monte…”
Verónica: Elena…
Elena: “Quién con niños se acuesta…” (con levantada de cejas más, como para decirle: chapa esa flor! al entonces novio de Lucía que, si mal no recuerdo, estaba entre el público. En ese entonces Lucía era robacunas.)
Verónica: Basta Elena!
Mariana: Deben empezar por decir lo que sienten…
Elena: Otro juegooo!!! Yo también quiero…!!!
Verónica, Voz interna de Verónica, Tía Norma y Mariana a la vez: Nooooo!!!!
(Elena, choteada, da media vuelta y se desparrama en el sillón y sigue bebiendo)

Tía Norma: (Pausa larga) Debiste decirme que no te querías casar, y punto. Yo hubiera entendido.
Voz interna de Verónica: Qué mentirosa…!!
Verónica: (Pausa) Lo dices en serio tía?
Tía Norma: Tal vez no al principio… pero lo hubiera aceptado.
Verónica: Bueno… yo no debí escapar de esa manera. (Pausa) Perdóname.
Tía Norma: (Pausa más larga aún) Tú también.

(A un lado de la escena)
Mariana: Parece que las cosas se están solucionando, no?
Elena: Sí… qué aburrido… Bueno, enséñame la ciudad!! Tienes amigos de tu edad?
Mariana: Muchos!
Elena: (Se arregla un poquito, y bien puesta responde) Vamos entonces!

(El público nos da palmas, grande ovación. Las mujercitas salen todas juntas nuevamente, y dan su venia al público, riéndose cómplicemente unas con otras)

FIN



Las cosas viejas


Esta semana hemos empezado a “renovar” algunas cosas en casa. Mamá ha comprado un nuevo juego de sala y de comedor que nos entregan en una semana aproximadamente y tenemos ya coordinados los servicios de un contratista que empezará mañana a pintar la casa, colocar un par de mayólicas faltantes, instalar alguna repisa por allí, retocar pinturas de rejas y cosas así. Normalmente cuando se hace limpieza “general” en casa, reniego mucho con mi mamá por su costmbre de guardar cosas viejas. Ella es como una de esas “acumuladoras” que salen en la tele, pero versión bastante mesurada y feeling. Guarda “de recuerdo”por ejemplo, ollas de mi abuela, refundidas y tan viejas que no puede dárseles uso. Le he dicho que si tuviéramos un jardín, podríamos convertirlas en maceta, pero no, sé que no aceptaría ni así lo tuviéramos. Guarda recuerdos de bautizos y misas de difuntos (!!!) y tiene tendencia a exhibir en la sala los “adornos” que le regalan, aunque se trate de elefantes indúes o sean feos, y le he replicado mil veces su necesidad de guardar cosas (a mi entender) sin sentido, por pura emotividad, a veces inmerecida; pero bueno, eso ya es otro tema y en algún momento hablaré de mi mami en un post exclusivito para ella.

El punto es que a la par, me he comprado un ropero nuevo, lo que me ha obligado a remover cosas,adelantando lo que hago cada temporada, botando papeles, recuerdos que ya no son importantes, ropa o zapatos que realmente ya no uso (debo reconocer que para eso sí soy un poco supersticiosa y creo que por cada cosa vieja que boto, viene una nueva y más linda). Como sea, eso me puso a pensar qué es lo que guardo yo, a qué le tengo apego, de qué me cuesta desprenderme.

Revisando mi cajita de recuerdos, que la verdad ya estaba bastante grande, boté muchas cosas y me quedé con lo realmente importante (aunque no hubiera tenido problema en conservar ciertas cosas, pondero espacio-recuerdo y me quedo con el espacio), porque muchas de esas cosas tuvieron más significado para una Frankie que ya no soy, o cosas que ya no forman parte de mi vida, o no quiero que formen.

Las cosas que quedaron en la pila de “keep” y que supongo dicen algo de mí, fueron, si ningún orden en particular, entre otras:

- Cartas a mi padre (que murió cuando tenía un año), de mi primer año escolar, diciéndole “te agradezco por haber sido tan bueno, no me diste tiempo para saber en realidad si fuiste bueno pero sé que sí, porque los padres son siempre buenos”. Inocencia pura.
- Selección de versos adolescentes.
- Narración escrita de mi primer beso y otra de la “mandada” de C, mi gran historia de amor adolescente.
- Una carta de I, un amigo que nunca fue más que eso, que nunca me gileó ni nada, pero que traía la letra manuscrita de dos canciones de Alejandro Sanz, lo que me pareció muy normal porque él era supermegafan de A.S: “Hay un universo de pequeñas cosas” y “Para que me quieras”, con mi nombre al lado de esta última. Supongo que fui incapaz de percibir cosas que ahora percibo… bueno, al fin y al cabo yo tenía sólo 13 ó 14 años.
- La letra de “Disnei”, una canción de Campo de Almas, manuscrita por L, amor universitario. La canción dice “entre duendes y carruseles, entre magia y ternura, es real lo que imagino cuando te miro”… eso explica lo de los castillitos de cristal sobre las nubes que me quería construir, jaja
- Una nota de L, una buena amiga de colegio a la que no veía hacían años (no había fb aún), diciendo “no sé si vives aquí, no me olvidé cómo llegar” y prometiendo volver un viernes 2 pm. Ahora hemos vuelto a tener contacto y me contó y dio su perspectiva sobre el amor a distancia que también padece.
- Un boleto de la feria del hogar.
- Dos cartas a mi abuelo, mientras estuvo hospitalizado antes de morir (yo tenía 12 años), con letra enorme, porque la vista no le ayudaba.
- Boleto de viaje a Trujillo, en enero de 2003, a donde fui con 18 años recién
cumplidos, con Mariana y Rafaela.
- Dos cartas de un “admirador secreto” (que nunca perdió la categoría de "secreto") que incluyeron un envío de flores en mi cumpleaños 16 (sí, creo q fue en ese año). “Desde que te vi por primera vez no he dejado de pensar en ti(…) además noto que eres una chica diferente a las demás y eso hace que me gustes más”... diferente siempre fui. No hubo más cartas. Supongo que notó también que “diferente” no es necesariamente “mejor”.
- Billetera de mi abuelo fallecido, en la que encontré 10 soles luego de que muriera, como los 10 soles que me daba cada vez que cobraba su jubilación.Para mí fue una señal y hasta ahora conservo ese billete.
- Cartas de niña y adolescente a mi mamá(las tengo yo y no ella!!!)
- Boleta de los primeros óvulos anticonceptivos que compre, cuando empezaba mi vida sexual allá en abril de 2004 (sí, qué inseguro!)
- Hoja con recuerditos de mis amigos de mi segundo colegio
- Cartitas de mi mami a mí, de esas que se hacen en retiros y cosas parecidas.
- Tarjetas y notitas de agradecimiento de gente a la que ayudé en mi anterior trabajo.
- Hoja de preguntas sobre el futuro, elaborada junto con F, mi mejor amiga de adolescencia, cuando teníamos 15 años. Hoy tenemos las respuestas a cada una de esas 20 preguntas, pero pese a que yo haya querido creer lo contrario, ella no está ya dentro de mis mejores amigas. Y me apena, pero no duele realmente.
- Tarjeta de invitación a mi ceremonia de graduación de la universidad.
- Pulserita de mostacillas de cuando tenía 3 años, que es todavía más especial porque la llevaba en una foto tomada en el Parque de Las Leyendas, foto que aún conservo.

Estas son las cosas que me importan en la vida y de las que me cuesta separarme.Caben todas en una lata de panetón :)

Debo precisar que las notitas de mis mujercitas las llevo en la billetera (aunque creo que las sacaré, me da miedo que me roben y perderlas!). Tengo una postal de Matilda que está sobre mi escritorio, no entra en mi billetera pero soy incapaz de ponerla en la latita de recuerdos, porque curiosamente siento que esas cosas no son recuerdos, son mi presente. Mis ex, que han sido sólo 3, tienen cada uno su “montoncito” de recuerdos especial, más o menos grande, dependiendo de las cosas vividas… ese también es otro tema.

jueves, 4 de agosto de 2011

Mi príncipe azul en mis early 20s

Creo que la mayoría de nosotras ya posee la firme convicción de que los príncipes azules no existen, no es cierto? (...no es cierto???? Lucía, deja ya la idea del Príncipe Felipe y su espada de la virtud por favor!).
PERO el gran riesgo que una mujer corre, al darse cuenta de que el hombre perfecto no existe, es que aparece el antagonista, el hombre imperfecto, el que tiene casi o nada resuelto en su vida, el que se encuentra eternamente en su fase exploratoria y reflexiva, el cagón, el que te baja al llano en una, el genuinamente inteligente que de paso y utiliza bien el lenguaje para expresar ideas bastante interesantes comparado con el común de los hombres cromagnones que siempre nos rodean... y ese especímen se nos vuelve ahora, en el príncipe azul versión 0.1 reloaded al final de cuentas.

Así como hay un montón de películas que te venden la historia del hombre perfecto, recordé hoy que también hay películas con estos hombres imperfectos que se vuelven tan irresistibles, y que nos hacen alucinar, una vez más, que ese es el tipo de hombre que una necesita.

Chequeen el video. Para mí Troy fue este referente allá por el 2003 y alrededores. Me parece gracioso ver hoy nuevamente esta escena, y pensar: "Hey! ¿y qué hay de malo si Lelaina hubiera decidido quedarse al final de la película con el personaje de Ben Stiller? ¿quién dice que no hubiera podido terminar enamorándose jodidamente de él igual?".
Claro, esta pela (Reality bites) termina con Lelaina y Troy juntos. Pero estoy segura que si hubiera una segunda parte, Lelaina aparecería ya en sus 30s, soltera nuevamente, con una chamba regularmente pagada y Troy seguiría tocando la guitarra en el bar con su pelo resina (que le queda tan sexy, en serio) y su camisa a cuadros. Por algo la pela se llamaba "pedacitos de realidad". Ay, la a veces monse y aburrida "realidad". La segunda parte se hubiera llamado "Reality bit us", de hecho.

sábado, 30 de julio de 2011

"Vas a tener el fin de semana para descansar de mí"

Eso fue lo que me dijo el jueves en su noche, luego de un día de –milagrosamente y luego de dos semanas- no pelear o discutir por skype o por teléfono. B y yo llevamos 4 semanas luego de nuestra más reciente discusión seguida de ruptura. Pasada una semana, volví a generar discusión (ya no sé si yo o él) porque en mi intento de “normalizar” la situación le deslizaba al final de los emails que le escribía o de las conversaciones tensas que teníamos, un “te quiero” final. Nunca respondía con un “te quiero”. Estaba resentido, según dijo, le toma tiempo volver al punto de comodidad en que nos decimos que nos queremos, que nos gustamos, que tenemos sexo por skype, que queremos estar juntos para siempre y en el que pensamos que podremos con este año adicional que se viene de no poder estar juntos físicamente, salvo en vacaciones. Me pareció un gesto mezquino, reclamé, pataleé y lloré, porque esto se sumaba al conjunto de cosas que siento que están al alcance de su mano y que no hace por no ir contra sus principios o dar un plus; a lo que él dijo que lo que debía era “mimar y cuidar”. Sí, puede que tuviera razón, pero teniendo en cuenta que esa ruptura no fue a causa mía (ni de él, en realidad) sino de un cúmulo de gestos y modos de ser y de hacer y de ver la vida que tiene él, con los que yo sentí que no podía lidiar más, me pareció que el mimo y cuidado no podía venir sólo de mí.

B y yo nos esforzamos mucho en que esta relación camine, pero no lo hacemos siempre del modo que el otro valora, y eso es un problema muy grande. Me he frustrado muchísimas veces con frases de él cuando yo –supuestamente- peleo por tonterías y él dice que “eso no es lo realmente importante en nuestra relación”. Y quién coño eres tú para decir lo que es importante acá, b? Y quién michi soy yo para decirlo?. Yo digo lo que es importante para mí y espero lo mismo de ti.

Ayer viernes viajaste a visitar a tu entrañable mejoramigo-becarioespañol-devacasenespaña al que no ves hace mucho tiempo. Te despertaste a tu madrugada y partiste entre gallos y media noche a verlo. Yo, que me había confundido pensando que partías por tu tarde y con las 7 horas de adelanto que me llevas, te llamé a tus 5 pm, aunque ya habías estado toda tu mañana y media tarde en Galicia, y ni una noticia tuya. “Bueno, son mis 10 am, quizá piense que estoy durmiendo aún, o que estoy ocupada”, pensé. Llamé 7 veces hasta que contestaste (sí, sí, me entró la neura), hasta que por fin contestaste.
- Te he llamado cincuenta mil veces y no contestas, quería que te despidas de mí antes de ir a Galicia.
- Es que lo tenía en vibrador, siempre lo tengo en vibrador y no lo he sentido. Estoy desde la mañana, te dije 5, pero am., he pedido permiso en el trabajo.
- Ya, pero no contestas y me da inseguridad y sí, desconfianza, y sí, me jode. Bueno, que pases un buen fin de semana pues (contonito medio (medio no más) sarcástico). chau.
- Bueno, un beso. Adiós

Hoy es sábado a tu 9 pm y no he sabido nada de ti. No se te pasa por la cabeza que en medio de tanta discusión, tristeza mía y desconfianza que tiene historia(aunque tengo q aprender a confiar, blah blah), sería bonito que me des una llamada de 30 segundos diciéndome que estás bien y que te has acordado de mí, aunque no me digas que me quieres? Qué tal un email de dos líneas contándome que andas muy ocupado con Manuel o que simplemente quieres un descanso de “nosotros” por este fds?. No, son cosas que como tantas otras, son “antinaturales” en ti y que yo debería entender y querer. Y ni las entiendo ni las quiero.

En abril, cuando llamaste luego de dos meses de no haber sabido el uno del otro, cuando volviste pidiendo perdón y diciendo que no sólo me querías, sino que te habías dado cuenta de que realmente me amabas, dijiste una frase que me pareció fuerte, aunque bonita: “te necesito”. Hoy esa frase resuena en mi cabeza pero de un modo triste. Sí, me necesitas. No sé ya si como una persona que se ha vuelto indispensable en tu vida, tu rutina (para bien o para mal), tu paleta de equilibrista, o si me necesitas como la mujer a quien amas y con quien quieres compartir tu vida.

Siempre me pregunté cómo habría sido nuestra historia si tu año de becario no hubiese llegado a su fin, si no te vieras perdiendo un trabajo cómodo, una vida de dinero, amigos, fiestas, mujeres y además tu cuota de soporte emocional mía, a quien no querías de novia pero a quien tampoco querías dejar ir, aunque tuvieras que retener a punta de mentiras. Me pregunto hasta ahora si es que teniendo las mismas “facilidades” que tenías en Perú, seguiría siendo yo lo importante, si seguirías, como hasta hace 1 mes, viniendo a casa del trabajo directo a encender la compu (hace un par de semanas, como estás cansado, pese a tener horario de verano y llegar a casa a las 4 pm, te vas a dormir y te conectas a tus 8 pm, si hay suerte, sin avisar que demorarás) o quedándote hasta la madrugada de tu fds en el skype conmigo.

Y este fin de semana, el panorama se me va aclarando. No, cuando están tus amigos te olvidas de mí. Olvidas que estamos hablando en el chat y contestas llamadas de 25 minutos sin avisarme que demorarás. Nunca llamas tú para decirme una palabra bonita si es que estás con algún amigo o si has salido con tus hermanas, aunque me das toda la “libertad” para que llame cuando “me apetezca”. Y cuando, como este fin de semana, te reencuentras con un compinche de Lima, sea lo que sea que estés haciendo, tampoco te acuerdas. Pero supongo que cosas como esta tampoco son lo “realmente importante en nuestra relación”. ¿O sí?


Pd.- perdón por el cambio intempestivo, de forma de relato a interlocutor, pero no pude evitarlo y tampoco quise luego corregirlo. Si acaso un ensayo de la conversación que tendré con él quién sabe cuándo.

viernes, 15 de julio de 2011

Qué tonterías se inventa una chibola enamorada

Lo encontré mujercitas! este es ese texto que le escribí al HDP que les comenté la otra vez. Ese que él no creía que yo había escrito, que pensaba me había pirateado de algun lado, y que años después me pidió mi permiso para que se lo dé a otra chica que estaba gileando jajaja.
Lean y ríanse de lo estúpidamente romántica que se volvía una de joven cuando pensaba que encontró al amor de su vida:

(Un dibujo de una media luna sonriente, con ojos cerrados, y unas tres estrellitas alrededor)
"Al final del día, cuando el sol ya se esconde,
y la densa oscuridad de la noche
cubre el inmenso firmamento,
van asomándose tímidamente las estrellas
cuyos discretos destellos no logran opacar
la impetuosa presencia de la Luna,
protagonista de las más mágicas historias..."

Se dice que todas las noches, las personas,
antes de dormir, crean pensamientos.
Piensan en aquellas cosas que quisieran realizar,
piensan en el motivo de su felicidad diaria.
Y estos pensamientos, mientras se van haciendo más fuertes,
se van elevando al cielo como el mismo viento;
y es que persiguen a su propia estrella,
ya que por cada pensamiento, una nueva empieza a brillar.

Entonces, estas estrellas van saltando, de nube en nube,
*NOTA: Saltando de nube en nube??? por Dios qué huachafaaaa, sueno como cuando a Frankie le decían que le construirían castillos de cristal en las nubes, o algo así
en busca también de su propio pensamiento,
y cuando finalmente lo llegan a encontrar
ayudan a éste a seguir elevándose poco a poco
hasta alcanzar a la dueña de toda noche: la Luna.
Y la pequeña estrella, intercediendo por el pensamiento
le pide a ella un humilde y gran favor:

"Querida Luna, si tu tienes el gran poder
de darle luz al mundo cuando éste ya oscurece,
pues igualmente tienes el poder de cumplir
con lo que ahora esta estrellita te pide.
Haz que, de alguna manera, se cumpla este pensamiento.
Dale a la persona a la que pertenece
el consuelo de vivir este hermoso deseo
aunque sea por una sola noche"

Por eso la Luna creó a los sueños.
Y así nos ha dado la oportunidad de vivir
lo que verdaderamente deseamos
cuando, sin darnos cuenta, estamos durmiendo.

¿Sabes qué es lo que yo le pido todas las noches a mi estrellita?
Le pido que me deje soñar contigo,
que me permita tenerte conmigo en mis sueños.
A veces el tiempo real es injusto,
quisiera detener los segundos, los minutos y las horas
cuando estoy a tu lado.
Porque tú eres el motivo de mi felicidad diaria,
porque tú eres el protagonista de mi propia historia mágica.
*NOTA: AJJJJJJJJJJJJJJJJ jajajajajjaja no pude aguantarme másss qué ascoooooo
Desgraciadamente yo no tengo el poder que tiene la Luna
para cumplir con este deseo,
pero por lo menos siempre me acuesto con una sonrisa,
porque sé que mi estrellita escucha mis pensamientos,
y mis pensamientos solo llevan tu nombre
y gritan al cielo lo mucho que te quiero.

29/05/01

Chateando con apuntes en la universidad

Unas joyitas chiquitas que acabo de encontrar junto con el guión que acabo de postear, entre Rafaela y yo, allá por el 2002. Qué bonito sería que lo puedan ver... chatear con apuntes que rotan de carpeta en carpeta en medio de una clase, con la letra ilegible de doctora que tiene Rafaela, y mi letra aun pulcra y bien definida... totalmente priceless:

-------------------------

Hoja 1

Rafaela: Estoy con Eduardo

Matilda: Después me cuentas con puntos y comassss!!!! pucha! uds. resultan con novio de un día a otro! :S!
*NOTA: El día anterior -o acaso ese mismo día- Mariana nos contaba que estaba de novia con uno de los amigos de Lucía. Era mucha actividad con hombres en tan corto tiempo para estas incipientes mujercitas, comprendan mi asombro!

Rafaela: Matilda, no sabes cómo estoy. No me hago la idea, qué hago?? Mariana está más fregada que yo.
*NOTA: Dos días aproximadamente, después de esta nota, Rafaela termina con Eduardo, y huye. Mariana, al mes aproximadamente, es terminada por el amigo de Lucía, y rompe en llanto en medio de un jardín de la universidad :(

------------------

Hoja 2

Matilda: Oye, pero qué cosa vamos a hacer el domingo? prender velitas y quemar cosas? eso me va a limpiar mis "cargas emocionales" jaja
*NOTA: Cargas emocionales se refieren a la ira furibunda post-relación con el HDP de entonces

Rafaela: Sí, ya vas a ver, vamos a invocar a los espíritus del olvido y la paz interna. Ellos nos ayudarán!!!
*NOTA: Ya en aquel entonces Rafaela iba confluyendo su faceta intuitiva y mística proveniente del norte, anticipando la relación próxima que tendría en un futuro con los apus y la madre selva

Matilda: JAJAJA!! pero yo no voy a poder quemar cosas que me haya dado el HDP, me da penita... y si se entera me mata. Entonces qué hago? quemo fotos de mi vieja? ja ja, no, tas huevón, qué pendejada
*NOTA: Matilda ingenua aun pensaba que su viejita era una exagerada. El tiempo le dio la razón a su viejita, como siempre sucede

Rafaela: Quema lo que te cause pena. Lo que más pena te cause. Si es que en realidad quieres dejar de sufrir y empezar de nuevo, piénsalo porque los hechizos son irreversibles, de ahi te explico
*NOTA: Rafaela pensaba que este tipo de rituales ayudarían a dejar atrás a estos fantasmas tan feos que siempre penan en nuestras vidas. En efecto, lo hicimos ese domingo, y si bien el fantasma no desapareció del todo, fue un momento muy especial para Matilda.

Mujercitas jugando a ser actrices (Parte uno)

ESCENA 1

(Lima a fines del siglo 19.
Verónica y Elena, ambas chicas cercanas a los treinta años, acaban de llegar a Lima.
Están caminando hacia la casa antigua de Verónica.
Verónica viste de negro, con una vincha negra, cabellos sueltos.
Elena, con una falda larga, cargando su cartera europea, en donde guardaba algunas botellas pequeñas de licor robadas en el avión)

Verónica: Gracias por acompañarme.
Elena: -Caminando apurada, probablemente sin saber hacia dónde está caminando, como siempre- Ni lo menciones! España está muy aburrida por estos días, y esto podría resultar muy divertido…
Verónica: Divertido?!
Elena:…quise decir, entretenido
Verónica: A ti te parece entretenido verme enfrentar a mi pasado??!!
Elena: Vamos. Diferente, mujer.
Verónica: Ver a mi tía, a Mariana! Mi hermanita…
*NOTA: el alterego de Mariana existía desde el 2002!!!!!
Elena: Tu hermanITA?! Tu hermanita ya debe estar bien crecidita. Además, cuántos años tenía cuando la dejaste? Dos?
Verónica: No. Cinco.
Elena: Cinco?? A los cinco años ya considero que eres una persona hecha y derecha… si tú supieras lo que yo hacía a los cinco años… Además, supongo que tu hermanita no es lo único que dejaste. Habrás dejado por ahí… algún novio…?
Voz interna de Verónica: -
Hace su aparición en escena. Vestida de la misma manera que Verónica- Ay Elena, dices eso porque no lo has vivido...
Verónica: Las primeras noches en Madrid fueron interminables…
Voz interna de Verónica: Claro que después una se acostumbra.
Verónica: Qué dirá la Tía Norma cuando me vea?
Elena: Bueno. Tu tía tendrá que entender… tú qué piensas?
Verónica: -Deambula, mira al cielo con sus ojos dormilones, y responde con la clasiquísima repregunta-Qué?
Elena: En dónde andas mujer?!
Verónica: En nada. Los recuerdos que me agobian. Los recuerdos de aquel día…

-------------------------

ESCENA 2

(Casa de Tía Norma.
Verónica a sus dieciocho años.
Tía Norma, una señora aristocrática de la Lima antigua.
Ambas con rostros acongojados, juntas en la sala)

Tía Norma: Sin duda fue un golpe muy duro para ustedes… Quién imaginaría que ese terremoto destruiría tu casa? Solo tu casa! Yo le dije a tu padre que no construya él solo la casa… pero él nunca me escuchaba…
Verónica: Ya, tía. Por favor.
Tía Norma: Tienes razón. No sirve de nada. Ahora tienes que pensar en el futuro! Y sobre todo en tu hermana que es una niña.
Verónica: Pero qué puedo hacer yo?
Tía Norma: Bueno. Debes hacer lo más conveniente para ustedes…
Verónica: Cómo qué??
Tía Norma: Casualmente he conocido a un joven muyyy decente, que tiene serias intenciones de casarse contigo.
Verónica: Pero tía, acabo de cumplir dieciocho años, y me gustaría estudiar algo… no sé…
Tía Norma: Ay Verónica. Lo que tú necesitas es un marido que se encargue de tus problemas, y con eso me refiero a Mariana. Los estudios no te van a dar lo que necesitas.
Voz interna de Verónica: -Pensativa, repara en una idea y su cara se hincha de la rabia- No! No me quiero casar!!!! Y conociendo los gustos de mi tía, va a ser un viejo asqueroso!!! …Si pudiera decirte que eres una vieja locaaa! Y lo que necesito es vivir!!! Ya no aguanto más!!! – cae al suelo estrepitosamente de rodillas, a pesar de que acababa de tener un cuadro crítico de quiste reventado en un ovario, y todo el público suelta un: au!!- Maldita sea, por qué se murieron?... no es mi culpa!!!!... no es mi culpa.
Tía Norma: Verónica?... Verónica! En qué piensas? Ay, tú siempre pensando en quién sabe qué cosas!!
Verónica: No, tía. Estaba pensando... en el vestido de novia.
Tía Norma: Así me gusta. Yo sabía que eras una chica muy inteligente. Bueno, voy a hablar con el muchacho que quiere casarse contigo! Voy a decirle que venga a visitarte para formalizar la relación. Mariana?... acompáñame!

(Tía Norma desaparece de escena. Verónica se queda sola, pensando en voz alta)

Verónica: Y ahora? Qué voy a hacer?
Voz interna de Verónica: … escapar!!!
Verónica: Pero, a dónde?
Voz interna de Verónica: Siempre quise conocer Europa…
Verónica: …España…
Voz interna de Verónica: … Madrid…
Verónica: …pero no tengo dinero
Voz interna de Verónica: …los ahorros de la Tía están bajo su cama… la muy bruta no confía en los bancos…
Verónica: … Y Mariana?
Voz interna de Verónica: Al diablo con Mariana!
Verónica:
No voy a dejar de vivir por nadie.

---------------------

En el 2002, casi todas las mujercitas se matricularon juntas al curso de Taller de teatro (menos Frankie, pero ella iba a veces como alumna libre). Tuvieron que crear una pequeña obra como trabajo final del curso. Como ya la dinámica entre las cinco se venía consolidando en esta red de soporte y reflexión sobre el rol de la mujer, sus expectativas, miedos, y frustraciones, las llevó a imaginarse a un grupo de mujeres en una época mucho más conservadora de la que les había tocado vivir. Como verán a continuación, los personajes se fueron consolidando por sí solos, de manera muy natural. Hoy, nueve años después, Matilda encuentra unos papeles dentro de un cuaderno de la universidad. Descubre que era el guión de esta humilde obra. Y piensa: “Tengo que postearlo YA MISMO!!!”

Personajes
Verónica: Lucía
Voz interna de Verónica: Matilda
Elena: Rafaela
Mariana: Mariana, duh!
Tía Norma: una chica de la que ya no recuerdo el nombre

CONTINUARÁ. Esperen la Escena 3 que es muchísimo más divertida!


lunes, 11 de julio de 2011

Unsent (Parte III - The last one)


Si hace algunos años me hubieran preguntado, de todos los hombres que conocí, si era J el hombre que iba a hacerme la mujer más feliz del mundo, yo siempre hubiera respondido: "No lo creo". Por no decir: “NI CAGANDO”. Y creo que está bien reconocer lo insegura y accidentada que fue nuestra historia, porque contigo he entendido de qué se trata enamorarse realmente.

1. El enganche inicial: un beso que es más que un beso, un revolcón que es más que un revolcón

En colegio jamás conversé contigo. Te veía renegón, medio huevero, y muy parco. Terminó colegio, no sé cómo conseguiste mi msn, y empezamos a bromearnos por el chat. Me hacías reír muchísimo, pero eras muy tosco y hablábamos solo tonterías. De pronto empezamos a hablar de cosas más serias, y me empezaste a caer bien de verdad.

Primera cita: una conversación, un par de tragos, una caída aparatosa de tu silla casi rota, muchas risas y un beso. Un solo beso largo y adolescente, en donde no importó llegar a segunda o tercera base, sino donde el beso en sí mismo colmó nuestra atención e interés por cerca de 2 horas seguidas sin darnos cuenta del tiempo. Un solo beso que no nos separó ni cuando abrías la puerta de tu casa, ni cuando subimos al taxi, ni cuando te despediste de mí en la puerta de mi casa.

Bésandote una locura voy a cometer. Él es tu amor, yo ya lo sé... http://www.youtube.com/watch?v=DSrKaUUPraM

Segunda cita: una conversación, un regalo de tu viaje, y un encuentro no esperado en tu cama. No puedo llamarle “sexo” a secas, porque no lo sentí así. Fue más, no sé cómo llamarlo, pero sentí que fue mi primera vez que LA primera vez se sintió más que sexo en sí. Y eso, que luego los encuentros fueron poniéndose cada vez más brutales, y siempre teñidos con bromas y risas… siempre de los siempres, en el fondo, sentí que no era solo sexo, ni una sola vez.

Ay, tú y tu conchatumadre ponedor jaja


2. Perseverancia: él y los otros. El que me sigue, ¿me consigue?

Año nuevo: cada uno por su lado con sus respectivos y eternos pendientes (en mi caso era K, en tu caso la chata esa que te traía de cabeza desde varios años atrás). Sé que cada uno la pasó bien, en mi caso tal vez con mayores ilusiones, en tu caso creo que solo fue un cierre que querías tener, y no sé si solo de manera racional o si ya existían sentimientos hacia mí, pero me elegiste a mí en vez de ella. Yo no pude decir lo mismo. Yo, entre K que me había dejado en las nubes, y entre D que me pedía regresar con él. Tú, escuchando estas historias y a pesar de ese contexto tan incierto, me dedicabas canciones y no te desprendías de mi por nada del mundo. Regresó K, y tuve que pedirte alejarnos. Lloré toda esa noche contigo, lloré como Magdalena, y tonta yo ahora en perspectiva me pregunto: ¿cómo no te diste cuenta el por qué de todas esas millones de lágrimas? Obvio: en el fondo no te quería dejar ir. Pero así y todo, dejé que te vayas.

En todo ese tiempo que no sabía nada de K, tú siempre estuviste pendiente de mí. No me dejaste ir en realidad, pero tampoco me presionaste. Eras el perfecto calientabancas, a pesar de lo terrible que sonara eso. Pero así te sentía. Pensaba ¿qué onda contigo, si te he choteado y todo, pero sigues aquí esperándome? Tal vez tú fuiste más inteligente y sabías que volvería, no por nada se llora tanto cuando te despides de alguien. Y así fue, regresé a ti. No del todo convencida, pero regresé.

La primera canción que me dedicaste. SImple, bonita y perfecta. Será nuestro primer baile cuando nos casemos.


3. Conocerse: él y sus maneras/yo y mis expectativas. ¿Valdrá la pena?

Mechas, discusiones, malos entendidos. Tu por no hablar bien, yo por hablar de más. Tu a veces simplista y práctico, yo compleja y abstracta por otros tantos. Yo esperando que me mandes a la mierda cuando me pasaba de excesos, tu aturdidamente apacible a mi entender.

Aparte de eso, conocimos toda nuestra vida e historias con todos los detalles y reveses, esos que muchas personas dicen que es mejor no dar a conocer así por completo a tu pareja. Has sido el único hombre que ha conocido ab-so-lu-ta-men-te todas mis historias previas con todos los hombres que alguna vez significaron algo para mí. Te conté de todos mis unsents anteriores (parte I y II, de pé a pá). Y a pesar de ello, eres también el único que ha tenido la actitud más comprensible y tolerante con todos ellos. Comprensible porque sabes que la mayoría de ellos forman parte de mi grupo más cercano de amigos, y que seguiremos parando con ellos hasta el final de los tiempos. Tolerante porque a pesar de todo lo que pasé con ellos, las cosas buenas o malas que me hicieron, sabes que no fueron en tu tiempo y no deben de hacerte mala sangre a estas alturas de nuestra relación. Del mismo modo, conocí todas tus historias con tus mujeres que también, en su gran mayoría, siguen relativamente cercanas a ti y es algo que tuve que aprender a sobrellevar también. Porque por naturaleza nosotras las mujeres somos mucho más neuróticas que uds.

Ya con toda esta información, sobre lo que tú eras, sobre lo que yo soy, teníamos que decidir: ¿estamos apostando por nosotros de verdad?, ¿las cosas bonitas superan con creces las cosas no tan bonitas que nos pasan juntos?, ¿puedo realmente confiar en ti?

Quererte es no entenderte, y que te siga queriendo


4. Consensos: somos distintos, no es el fin del mundo. Sí valió la pena.

Poco a poco me fui dando cuenta de que, si bien las formas eran distintas entre nosotros, el contenido de fondo era el mismo. Siempre quisimos lo mismo del otro, solo que nos dejábamos enredar en nuestras diferencias. Me dijiste Te amo por primera vez, luego de 2 años juntos, a media noche a los pies de un laguito. Y fue la primera vez que dije Te amo con total convencimiento. No por cumplir, no por seguir el protocolo, sino porque de verdad lo sentí así, luego de todo lo que tuvimos que pasar para llegar a ese momento.

De ahí en adelante, fuimos tratando de llegar a acuerdos que nos permitan ir avanzando en nuestra manera de hacer las cosas, hay veces que uno es el que tiene que ceder, y otras veces es el otro. Esto de construir una relación se constituye en estos pequeños acuerdos que mayormente se van dando sin que una se dé cuenta de manera consciente. Y no es que una relación sean meros tomas y dacas, pero qué importante es llegar a ese punto subliminal en donde separas las diferencias tontas de las diferencias de fondo. Y te abstraes un ratito, y regresas a él para solucionarlo. Ojo que no es sencillo ponerlo en práctica, pero creo yo es el kit para hacer que una relación avance de verdad.

Creo que es ahí recién cuando yo empecé a valorar todo lo que tú has sido para mí en este tiempo juntos. Y al darme cuenta de esto, me vi a mí misma y reconocí que si imagino un futuro sin ti, nada de lo que haga ya tendría mucho sentido. Me di cuenta que no me resultaba posible concebirme a mi misma sin tenerte a ti como referente. Suena dependiente, suena estúpido, pos sí. Pero es la realidad. Y ya no me asustaba aceptarlo.

Antes de mí, tú no eras tú. Antes de tí, yo no era yo.


5. Entregarte: darte en bandeja, completa, sin miedos y sin peros que te detengan.

Y luego de toooodo este largo proceso, es donde el amor, ese amor melcochoso, rosado, con olor a florecitas llegó a mí. Recién aquí pude empezar a vivir mi luna de miel, mis ganas de no desprenderme jamás de ti, de no cansarme ni aburrirme en decirte cada minuto que te amo. Obvio que seguimos peleando, discutiremos cuando amerite el caso, y habrá días donde nos saquemos de quicio el uno al otro. Pero todo estará bien. Lo conversaremos, y trataremos de corregir nuestros errores como lo hemos venido haciendo en estos cuatro años juntos.

Me haces feliz. Yo te hago feliz. Eso es lo que realmente importa. Ojala el tiempo nos siga dando la razón y nos reafirme siempre que estuvo buena la decisión de hacer nuestra vida juntos. Que vengan las nuevas experiencias juntos, más viajes, la convivencia de a de veras, nuestros bebés hermosos y nuestras tardes de sábado abrazados. Que vengan más discusiones, más besos antes de dormir, más payasadas y ataques de risa juntos con nuestras carcajadas tan alharacosas que tenemos. Que venga todo lo bueno y todo lo malo a la vez. Ya no tengo nadita de miedo porque sé que al final, pase lo que pase, siempre estarás conmigo. Díganme ilusa, pero pocas veces tengo la certeza de afirmar cosas. Y créanme que esto ya me quedo súper clarito: él sí es el hombre de mi vida. Él ES!

Caminando hace unos días, viendo a unos chicos haciendo estupideces en la calle:

Tú: “Idiotas. Se van a morir solos”

Yo: “Y tú, ¿te vas a morir conmigo?”

Tú: “Sí”

sábado, 11 de junio de 2011

Yo quiero un supernovio

Yo quiero un novio que me tenga como su relación del fb (sí, ya sé que para mucha gente son wadas, pero la pregunta no es por qué tendría uno que ponerlo, sino por qué no). Quiero un novio que ponga una foto de perfil conmigo y que vea la dinámica del fb como yo. Quiero un novio que me tenga como contacto en el fb. Quiero un chico que me lleve de la manito siempre, no sólo cuando no estamos con conocidos. Quiero un novio a quien le interese integrarse a mi mundo, aunque sea virtualmente, y que tenga los huevos de volver a agregar a gente que lo desagregó del fb cuando me peleé con él. Quiero alguien que cuando se tome una foto conmigo, no parezca mi primo. Quiero alguien que me abrace por la espalda y que me dé un beso en el cuello. Quiero alguien a quien no le den timidez los besos públicos de más de 3 segundos. Quiero un chico al que no tenga que enseñarle cosas en la cama. Quiero un chico del tipo que sería capaz de pedirme en público que me case con él (que sea capaz, aunque no lo haga y aunque no quiera que sea público). Quiero un chico (aunque suene huachafo) sienta que soy su mujer, su hembra.

Se supone que este tipo de cosas son secundarias y que lo que debe primar es el cariño, el respeto, la madurez, ser buena persona y querer hacer un camino juntos, que no hay hombres perfectos ni príncipes azules… pero sin estas cosas accesorias, podríamos enamorarnos prácticamente de cualquier persona. En este punto ya no sé qué tipo de cosas “secundarias” son realmente importantes y se supone que tendré que ver en el camino qué tanto importan… me siento completamente confundida, con un chico completamente diferente a aquellos con los que estuve antes, cuyas muestras de cariño eran bastante parecidas a las mías... ag, qué complicado esto del amor, y qué triste ver esos detalles en otras parejas y decir: "quén envidia" :( .

miércoles, 8 de junio de 2011

Alumna Matilda?... Preseeeente maeeestraaaa! (a lo Laurita de carrusel)

Antes Matilda dudaba si algún día encontraría un trabajo que la haga realmente feliz y que sea decentemente bien remunerado, sabiendo lo "limitado" que es el mercado laboral para psicólogos, sobre todo educacionales. Salvo por esas pocas personas como el famoso sensei, que la hacía reafirmarse siempre en su opción vocacional. El que siempre le hizo ver, dentro de las jodas, que ella tenía potencial y que avanzaría con paso firme en todo eso que imaginaba. Claro que en su momento, este referente del sensei se volvió una dinámica a lo "Carmín" (seee... al fin comienza la vida, esto es lo que yo esperaba, hoy todo es diferente, más lindo más fácil jajajja) Mentira. No fue tan grave. Pero sí fue un platónico maleado (al menos para ella), en donde ni uno ni el otro se desubicó en su rol. Él profe, Matilda alumna. No como otras historias de varias otras amigas, donde se zurraron en eso y igual les dieron vuelta a sus profes... a la michi el código de ética. Pues yo no, él tampoco. Es que siempre tuvimos claro el big picture, y no era necesario traspasar esa línea... a pesar de que en algún momento, hubo su tensión. Jajaja.

Ahora Matilda ha podido trabajar varios años ya ejerciendo su profesión, alcanzando ámbitos que no se imaginó antes. Es feliz y está orgullosa de haber optado por esta carrera. Y empieza un nuevo trabajo en su universidad, alma mater que la formó no solo en lo profesional sino en lo humano... en la comprensión del mundo! -aunque suene ambicioso-. Porque aparte de que aquí nos muestran siempre el panorama completo de lo que significa vivir en y empujar al desarrollo de nuestro país, pues le dio la oportunidad de conocer a sus mujercitas, que como bien saben han sido una fuente inconmesurable de aprendizajes para ella.

Matilda trabaja ahora junto con su sensei! quién lo hubiera imaginado. A pesar de que su proxémica a veces (y aún, porque él siempre fue asi) la pone un poco nerviosa, en todos estos años de amistad y relaciones profesionales, comprendió ella -como todo- que pues el sensei era un hombre que obviamente no era perfecto, no era el conocedor de toda la verdad, no era el único empático que entendía sus intereses, sus motivaciones, y sus preocupaciones en lo que a su carrera concierne. Son grandes amigos, fumadores empedernidos, y esquematizadores de toda teoría o aplicación.

Hoy él le volvió a explicar, como antaño, lo que iban a trabajar, dibujándole los mil cuadros en su block, y ella recordó cómo era sentirse angustiada y emocionada cuando se aprenden cosas nuevas. Se sintió alumna, y dejó que él se sintiera aun sensei. Qué importante es no perder esta capacidad de hacerse preguntas y buscar respuestas, no perder esta capacidad de asombrarse gratamente cuando descubres formas nuevas de aprehender un problema.

El sensei y la pequeña saltamontes nuevamente juntos. Tranquilos todos, que la tensión ya pasó. Pero el cariño y el respeto de hecho permanecen :)

viernes, 25 de marzo de 2011

Sobre ustedes

Simplemente no podía no escribir luego de la publicación de Frankie... aunque en realidad, siendo totalmente honesta, no sé exactamente qué escribir en este preciso instante.

Lo más importante es dejar establecido, sin lugar a dudas o refutaciones, que las adoro y que, aunque no puedan escucharlo, siempre me refiero a ustedes como mis mejores amigas y me emociono (y siento algo así como orgullito) cada vez que hablo de ustedes y de lo que cada una es.

… Mi mejor amiga que resultó ser, más que cualquier otra cosa, antropóloga y que hace cosas que me parecen tan lejanas, tan interesantes y tan lindas como internarse en la selva y llevarle medicinas a los niñitos de allá. Mi mejor amiga que me hace reír cuando le habla a sus cigarros y que me habla con tal convicción que, así me diga que 1=2, le creo.

… Mi mejor amiga que, yo creo, es la más centrada y que a veces me descuadra totalmente como cuando escribe, luego de una línea de total reflexión, una frase como “YA DESAHUÉVATE MIERDA!” (así, en mayúsculas y seguida de una carita feliz) y me recuerda por qué la quiero tanto, por qué las quiero tanto.

… Mi mejor amiga que a veces tiene cosas de niñita (cuando hace bromas o dice “por mi mamita” mientras se ríe y mueve la cabeza) y otras de mujer experimentada. Mi mejor amiga que, estoy totalmente segura, haría cualquier cosa por mí y que debe saber que ¡lo mismo digo!

… Mi mejor amiga que considero un poco más reservada, al menos conmigo, pero que me encanta cuando empieza a contarme sus cosas y me siento un poquito más cerca de ella… y que me preocupa que sufra tanto con su trabajo y que ha hecho que le tenga cólera al derecho tributario de personas jurídicas, así, puntualmente.

Las quiero, mis mujercitas, y las extraño y prometo hacer todo lo posible por estar más cerquita de ustedes.

Te extraño

Recuerdo haber estado junto contigo y otras amigas de la universidad, tiradas en el jardín de al lado de la facu, tomándonos fotos y siendo felices. Recuerdo a tu mami y a la mía compartiendo el mismo miedito de vernos embarcar en nuestro “Línea”, rumbo a Trujillo, donde nos recibió una Rafaela con rulos dorados para empezar un tour que nunca olvidaré, nunca. Recuerdo tu beso con el chico de La Luna Rota. Nos recuerdo bailando Dança da manivela en Piura y en el Kitch. Recuerdo mi primera borrachera contigo en Trujillo, cuando descubrí q me daba “la lora” si tomaba mucho...y también recuerdo cómo roncas :). Recuerdo haber ido a bailar y quedarme luego en el sillón de tu casa con un amigo tuyo, en sesión de besos. Recuerdo que me prestaste tu diccionario para mi clase de latín. Recuerdo haberme ido de campamento contigo, con Matilda y con nuestros novios de turno, y vernos años después a nosotras tres en cieneguilla, con una nueva "camada" de novios. Recuerdo que hace algunos años estuve triste, muy triste, y me recibiste en tu casa y lloré y me consolaste junto con tu novio, que también estaba allí. Recuerdo tus historias sobre el perrito de Elite que iba a los nidos a enseñarle a los niños a limpiarse el poto, jajaja. Recuerdo nuestras conversas cuando te buscaba en el pabellón Z, donde llevabas cuchumil clases. Recuerdo tus sandalias que te hacían heriditas en el pie. Recuerdo tus lágrimas por R cuando se fue de crucero, y tengo en mi cabeza armada la escena que contaste sobre el día en que volvió a buscarte. Recuerdo nuestra última comida de mariscos con tu chico, y recuerdo nuestro último café con nuestras mujercitas, en Miraflores, y recuerdo el sándwich de jamón que pensabas que sería de jamón del país y terminó siendo jamón inglés. Recuerdo el modo particular que tuviste de enfocar todo, el modo particular que siempre tienes. Recuerdo el último email que nos respondiste casi compelida, jajaja.
Son recuerdos maravillosos y no quiero recordar sólo cosas viejas, quiero presentes contigo. Y no te culpo a ti, ni a tu chamba, ni a tu maravilloso novio, ni a tus rollos personales que seguramente son más que los nuestros. Pero una parte egoísta de mí te quiere de vuelta porque no hemos sido las mismas sin ti. Estás en cada conversa nuestra donde seamos 2, 3 ó 4, siempre pensamos en ti…sobre todo cuando somos 4 y siendo 4 no estamos completas. No sé si puedes darte cuenta de lo importante que eres en nuestra dinámica, en nuestras vidas, y no sólo siento que te estás alejando, sino que te estamos perdiendo. Y quiero que seas una de mis 4 damas de honor en el matri civil que probablemente nunca tenga; y quiero ir al tuyo. Y quiero que conversemos sobre el colegio de nuestros hijos, y sobre lo que es entrar a la menopausia. Quiero que nos vayamos de viejas a un bar y que pidamos esas cosas de comer de tías y nos riamos de lo viejas que estamos y celebremos que nuestra amistad fue perdurable, incorruptible, irrenunciable.
Te quiero, Mariana.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Unsent (Parte II)

Querido D: Esperé por ti a media noche en la calle, sola y con lluvia. No sabía qué esperar de tí. Esa misma noche nos dimos cuenta de que teníamos una química alucinante, pero yo me rehusaba a suponer que en algún momento llegaría a estar de novia contigo. La verdad ya no recuerdo exactamente cuándo decidí abrirme a la posibilidad de estar juntos, pero así fue y puedo decir que sí, fuimos felices, muy felices. Sentía que contigo tenía a un hombre de verdad a mi lado… que podría no tener ni trabajo ni dinero ni una familia que lo apoye, pero que cuidaría de mi siempre. Estaba convencida de que tus metas eran auténticas y que esta vida que te tocó vivir no fue para nada justa contigo. Ya luego me fui dando cuenta de que para nadie la vida es justa, pero uno ve cómo se las arregla.

Estuve muy enamorada de ti, a pesar de todo, y fue así por algunos años. Pero un día me dí cuenta de que ya no apostaría más a un futuro contigo, no de esa manera, bajo ese contexto en el que estabas metido y mucho menos con la actitud mala onda que traías encima siempre. Ya lo sé, ¿no se supone que debía de estar para tí “en las buenas y en las malas”? De hecho que sí, pero luego fui dándome cuenta de que siempre fueron, eran y seguirían siendo “malas”, y que no iban a avizorarse “buenas” en un buen buen tiempo. O por lo menos no conmigo.

Te dejé una guitarra y a una Matilda en transición, que iba aprendiendo a sopesar los aspectos más realistas y concretos de lo que implica ser pareja de alguien. Lo que implica de verdad el compartir, el planificar o conformarte, el abandonar cosas que de verdad te importaban o el recibir vómitos varias veces a la semana solo por “amor”. Y ahí me di cuenta de que todos tenemos un límite, y que nadie es mártir para tener que quedarse con otro cuya forma de vivir no te hace realmente feliz.

Creo que en el momento en que salí de la relación, me di cuenta más pronto de lo que pensé de que finalmente lo que tuve contigo no tenía buenos cimientos. Porque lo que yo sentía por ti, se terminó muriendo muy rápido. Demasiado rápido. Y se volvió lástima, luego se volvió decepción y luego se volvió una sensación rara. ¿Qué te pasaba por la cabeza cuando, a los casi dos años aproximadamente de haber terminado, se te ocurrió gilear/jugar y/o levantarte a Frankie? Me da risa porque me decías, esas veces que salíamos siempre en parejas, con Frankie y A, que me cuide mucho de Frankie. Que probablemente no era bueno tener de mejor amiga a una chica tan liberal o tan turbulenta en los menesteres referidos a los hombres. Y yo te mandé al carajo todas las veces que se te ocurrió advertirme eso. Te decía que Frankie era y sería siempre mi amiga del alma. ¿Por eso intentaste eso con ella? ¿Pensaste realmente que iba a ser así de sencillo? Preferí no buscar explicaciones a esto que hiciste, para no desgraciar aún más el recuerdo especial que tenía de lo que fuimos.

Hoy por hoy somos completos desconocidos. Y me da pena sentir que le di un pedazo de mí a una persona que simplemente desapareció, y es un extraño X que pulula por ahí. Ojala que toque el día en donde me cruce contigo por esta Lima que es tan pequeñita, y se me quite esa sensación, y nos podamos saludar y conversar un poco. Me gustaría escuchar cómo así llegaste a estar donde estas hoy, cuando hace algunos años atrás renegabas de siquiera intentarlo.

Estaba de viaje cuando reviso mi mail, y veo que me habías escrito después de medio año de no hablarnos. El mail tenía un adjunto, un audio. Era esta canción cantada y tocada por ti. El mail solo decía:” La canción dice más de lo que puedo cantar”. La canción me hace recordar las noches en que cuidabas si tenía frío o si tenía calor mientras dormía.
http://www.youtube.com/watch?v=PsqXE6Izbvc&feature=related


Querido J: Has sido el mejor regalo que me dio el internet. Lo que recuerdo de la primera vez que conversamos, fue que me hiciste matar de risa y que me sentí tu amiga de inmediato. Mis mujercitas saben lo gravemente enganchada e ilusionada que estuve de ti por muchísimo tiempo. Por lo menos su buen par de meses después de conocerte - y sin pausa literalmente - dormía, despertaba, estudiaba, y hacía cualquier cosa pensando en ti. Tus flores a nombre del supuesto Gerente Comercial de la empresa donde estaba de bailarina para una campaña publicitaria (todo eso para que en mi casa no sospechen cosas raras, jaja), y tus mensajitos de voz en el celular con tu acentico norteñito, hablándome de “usted”, me dejaban aún más idiotizada.

Me encantaba esperar todas las noches para verte por la webcam. Con esa bendita webcam conocí dos de tus apartamentos, y me memoricé cada esquina de tus respectivas habitaciones. Con esa misma webcam también aprendimos a acompañarnos mientras yo estudiaba o mientras tú dormías o veías pelas. Pero lo más alucinante es que ese aparatito inmundo nos permitió conocernos: llegamos al punto de saber leernos nuestros silencios, de gozar a morir de nuestras carcajadas, y de entender nuestras lágrimas. Porque obviamente eso que teníamos era platónico, y llegó un punto en donde sentí –no sé si tú también- que no debíamos seguir alimentando esto que teníamos. Porque era vivir una relación… no le digamos ficticia, sino tal vez intangible. Y por ello dolorosa e idealizada.

Pero lo más lindo de todo esto es que, así todo el mundo me diga que es estúpido construir relaciones por internet, yo doy fe de que eso sí es posible, porque aun te tengo conmigo. Y siempre te querré muchísimo, te quise y te sigo queriendo bonito. Espero que encuentres tu felicidad en donde quiera que te toque estar finalmente. Sé que eres feliz por mí a pesar de lo mucho que nos hemos alejado. Sé que eres feliz por mí también porque sabes que soy plenamente feliz con J ahora. Y si llegase el día en que nos conozcamos finalmente, cara a cara, espero que me des un abrazo interminable y seguidamente reírnos muchísimo juntos, conversar muchísimo, bailar muchísimo, jodernos como de costumbre… en general, estar agradecidos por haber tenido la oportunidad de conocernos y de querernos así, a pesar de haber estado en tiempos y lugares distintos.

En esos días cuando me decías muchas cosas sobre mi, sobre ti y sobre nosotros, y yo seguidamente las racionalizaba una por una, me enviaste esta canción. Casi parecía que eras tú mismo quien la iba cantando. Además, ese "No te niegues si el amor te pertenece" me recuerda mucho a cuando me decías: "Déjese querer carajita, que eso no duele!"
Cuando años después la escuché caminando por un mall, en tu país, donde de hecho habías caminado tú también antes, me dieron escalofríos y dejé rodar por ahi una lagrimita disimulada.

http://www.youtube.com/watch?v=-cLnu2UoTDI

Querido K: El lema contigo siempre era “tenemos bad timing”. En esta línea del tiempo no sabía muy bien por donde hablar de ti. Porque venías y te ibas así, de forma medio intermitente por varios, varios años. Cuando me gustabas, estabas con otra. Cuando yo te gustaba, estaba con otro. Cuando no estábamos con nadie, nos dimos esa caminata interdistrital que fue tan genial. Todas nuestras espontáneas y no planificadas salidas a ver pelas siempre terminaban siendo excelentes, y eran mejores aun las mil conversas que nos dimos a punta de cafecitos en ese Starbucks. Babeaba cuando te escuchaba hablar sobre lo que querías de la vida, sobre tus intereses y tus metas, cuando estabas atento y prestabas atención a cada historia que te contaba, cuando filosofábamos un poco y nos hacíamos los trascendentales, pero sobre todo, babeaba mal cuando te veía sonreír.

Y así, cuando el supuesto right timing llegó, todo sucedió tan rápido y bonito, que no me lo creía nada. La fiesta de ese año nuevo contigo fue todo. Tu bailando tan rico y apretadito conmigo, y yo anonadada de tenerte así por primera vez, después de tantos años. Y así llegó EL beso, el mejor beso de mi vida, porque casi recuerdo hasta como si hubiera habido música de fondo, de lo más películesco y emocionante, y tierno y bonito. Y así llegaron los dos meses esperándote porque tuviste que irte, y así llegaron después las únicas dos salidas juntos. En una me dijiste que querías intentarlo, pero que tenías miedo. En la otra recuerdo solo esa torpeza de no saber si dejar que me tomes de la cintura cuando lo hiciste y un último beso más. Y así llegaron los días, que se volvieron semanas y semanas, en que no supe más de ti... hasta que me enteré que tenías ya una novia. Mi chico ideal, mi príncipe azul, se me esfumó, y ahora sí era definitivo. Y así llegaron los meses posteriores, donde fui dándome cuenta que ese monumento idealizado que tenía de ti, no era tan real, o por lo menos no era el que yo esperaba. Eran mis expectativas proyectadas en tí, solo eso.

A pesar de que nunca tuvimos una conversación final sobre todo esto que nos pasó, sé que tus intenciones fueron buenas, pero tuviste miedo. Y sé también, no puedo hacerme la necia en esto, que tú no estabas tan interesado en mí como yo en ti. Y así, el lema contigo ahora se volvió en el trillado "no existen los príncipes azules" y “por algo suceden así las cosas”. Quién iba a imaginarse lo que iba a venir después. Hoy estás nuevamente fuera del país, alcanzando tus metas profesionales, con tu novia tan linda y buena onda esperando por tí aqui, y agradezco que mi destino no haya tenido que ser contigo.

Ese coincidir en pensamientos, en elaboraciones, en pasteladas, en cómo sentir y mirar la vida, se ejemplificó cuando te recomendé esta película. Te quedaste igual de enganchado que yo al verla. Una de mis películas favoritas, y tal vez todavía una tus favoritas también.
http://www.youtube.com/watch?v=veqkUUOlLLE

(To be continued. Con el tercer y último Unsent. Dedicado a mi last man standing, al único con el que no tendré jamás ninguna carta pendiente.)

sábado, 5 de marzo de 2011

Emotional Upgrade

Hace unos años, cuando empezaba mi época universitaria, empecé a salir con chicos, a besar chicos, a tocar chicos y a enamorarme de chicos. Me mareé. Supongo que marearse es lo que puede pasar cuando uno empieza a descubrir el mundo, su mundo, nuevos mundos.

En este camino de descubrir emocional he amado con pasión loca y amor extraordinario y así también me han amado... y he humillado, he herido, he sido cínica, he mentido, he engañado, he sido infiel, he tenido sexo por puro placer sexual, por reciprocidad, por amor, por despecho y por idiota. He sido herida en el amor, en el autoestima, me han humillado, me han mentido, me han engañado y no sé a ciencia cierta si alguien me haya sido infiel alguna vez, pero puedo afirmar que alguna vez me fueron desleales.

Y hoy, que en el recuento de los placeres y de los dolores amorosos siento más próximos estos últimos, es cuando más fe tengo en el amor, cuando menos me provocan los besos furtivos o sin amor, cuando por primera vez en mi vida he pasado muchos días sin deseo sexual, cuando tengo más ganas de un amor bonito (que no tiene que ser pronto), cuando no he querido verme con A, un chico que fue uno de los mejores compañeros sexuales que he tenido, por no tener ganas y además porque tiene novia (el segundo factor nunca había sido relevante, salvo que la novia hubiese sido alguien de mi estima); cuando increíblemente este fin de semana pasé de besarme con M, un chico guapísimo, desinhibido, gracioso, divertido, encantador, bailarín, y super sexy porque pese a que digamos que me gustaba… no me provocaba.

No, no es que ahora sea una “chica buena”. Probablemente sólo sea una chica envejeciendo, o una chica desganada: se me hace mucha complicación meterme entre dos personas sólo por sexo (razón tenía Matilda cuando me decía que el buen sexo no es tan difícil de encontrar como se cree); porque pese a que siendo objetiva, seguramente en unas semanas me arrepienta de no haberle dado el beso que cualquier chico como M se merece por el simple hecho de adornar el mundo con su presencia ( :p ), ahora no tenía ganas de enredarme más el corazón, ni siquiera con algo tan simple como enredar un rato nuestras lenguas.

No, tampoco es que sienta que estoy evolucionando necesariamente en mi visión del amor, simplemente estoy redescubriéndome y procesando una versión nueva de mí, ahora que siento que estoy(no sé si soy) distinta. No tengo idea de si será un cambio temporal o permanente, sigo pensando que mi época de euforia sexual ( que me queda la duda de si lleve los galones suficientes como para ser llamada así) y de ligue estuvo genial mientras duró y que será genial si en algún momento vuelve a mi camino, que he aprendido mucho de cada cosa vivida y que me siento orgullosa de ello… pero ahora no sólo me conformo, sino que me siento plena, con mi etapa de flirt incipiente, mientras encuentro a alguien con la capacidad de remecer mi mundo, de remecer mi corazón, sin daños a terceros, ni a segundos, ni a mí.

Vuelvo a pensarlo y reparo en que son ya diez años desde que empecé la universidad y que tengo 27 y que parece que todo esto es consecuencia de que ya simplemente no tengo muchas ganas ni fuerzas para complicarme mucho la vida. Quiero complicármela y muchísimo, cuando llegue alguien por quien valga la pena hacer ese esfuerzo.

lunes, 21 de febrero de 2011

"No hagas cosas de pendeja, si no tienes alma de pendeja"

Me llega un sms mañanero al celular, de un número que no tenía registrado. Solo decía:
“Matilda vanidad?”

Lo leí y me recorrió un mini escalofrío. Era él. Hace cerca de un año o dos no sabía nada sobre él. Tras haberlo eliminado de mis contactos del mundo virtual, léase msn, facebook, y similares, él siempre había encontrado la forma de ubicarme igual. Incluso te creaste un perfil diferente para dar conmigo. Y aún me recuerdas, ¿y aun me saludas? Qué extraño.

No pensé responderte en ese momento. Estaba por irme a la playa con mi novio y un par de amigos, y la verdad no iba a ponerme yo misma en una situación incómoda. No sentía la necesidad de responder tampoco, pero pensaba que era mejor hacerlo eventualmente, para quedar bien y enviarle mis buenas vibras, tal como él siempre lo ha hecho.

Hoy le envío mi respuesta.
“Hola!”

Y al par de minutos me responde:
"Qué es de tu vida? me recuerdas? Estoy en Lima pero vuelvo a Barcelona mañana, hubiera sido genial verte, un beso"

Dejo pasar un rato más, y le respondo:
“Qué mostro que sigas por allá. Espero que hagas lo que estés haciendo, sigas siendo genuinamente feliz. Disfruta tu último día en Lima! cuídate mucho, un abrazo”

Y finalmente, me responde:
“Muchas gracias por tus lindos deseos mi querida Vanidad. Muchos éxitos en tu vida y por favor no te pierdas tanto. Sería genial retomar la conexión. Un beso”.

Y heme aquí, en el momento donde pienso: ¿le respondo o lo dejo ahí?

------

A Don D lo conocí por las pericias del internet allá por el año 2004 más o menos. Es curioso que las únicas veces que me dí la oportunidad de conocer a 3 hombres a través del internet, estos se volvieron personas muy especiales para mí. Él fue uno de ellos.
Este Don D era bastante particular. Todo un personaje literario. Me divertía mucho y me hacía gracia escuchar sus galanterías de todo un verdadero Don (muy chapado a la antigua, y muy atrevido a la vez). Rojo, rojísimo como él solo, le encantaba el flamenco, el rock… tan melómano que compartió conmigo muchas canciones que jamás había escuchado antes. Le gustaban los gatos, era padre de una niña chinita y rulosa, escribía versos, pero era por sobre todo muy MUY buena onda.

Intercambiábamos fotos, y definitivamente no eras guapo. Pero tenías un estilo muy pintoresco, con tu peinado a lo Jim Morrison, con muchos rulos. Para nada mi tipo. Te veía feo pero eras sin duda bastante atractivo. No por gusto tantas chicas guapas estaban contigo. Las veía en fotos contigo, así que floro no eras. Alguna vez incluso me pediste ser cómplice contigo en alguna treta virtual con ellas. Era siempre divertido y travieso conversar contigo.

Así fuimos compañeros por cerca de 4 años, sin encontrarnos ni vernos las caras directamente. Porque sabía que era peligroso, yo tenía novio en aquel entonces, y por ello prefería evitarme la fatiga (mental y emocional de ponerme yo misma en riesgo). Por circunstancias que hoy no vienen al caso, terminé con el entonces novio, y en un momento decidí verte. Sobretodo porque me habías dado la noticia de que te irías a España por Dios sabe cuánto tiempo.
Quedamos en vernos una noche, pero tú nunca te manifestaste. Me dejaste en casa con los crespos hechos, y piconísima por haberme cancelado de esa manera. Como ya estaba lista, decidí salir igual, como sea, donde sea. Y ahí encontré, a mi actual novio, dispuesto a verse conmigo en su casa. Fui a verlo, y el resto es historia. Las vueltas que da la vida, realmente.

Igual, tú te fuiste a España, y luego me pediste disculpas por la desaparecida de ese día. Yo no me hice problemas al respecto, total, ya te habías ido y no habría de qué preocuparse. Además, otros asuntos me tenían más ocupada para ese momento.

Al año de estar saliendo con mi no-reconocido-novio, las cosas nos empezaron a ir un tanto mal. Me celaba demasiado, sentía que me absorbía, peleábamos mucho. De pronto un día el Don retoma contacto conmigo, contándome que estaba unos días por Lima. Quedamos en vernos, finally. Mentí a mi chico, y le dije que saldría con mis amigas esa noche. Días antes, él me había estado preguntando por el Don… que si aun tenía contacto con él, que si lo pensaba ver alguna vez en mi vida.

No quiero entrar en detalles de cómo fue esa noche, porque me carga la conciencia terriblemente. Nunca me pensé dispuesta a hacer lo que hice, y nunca pensé que mi chico fuera a tener tamaña reacción de averiguar el número celular del Don, llamarlo esa noche y pedirle que me pase conmigo. Fue la peor situación, la más tenebrosa y espantosa de todas. Me sentí pésimo, pero igual dejé que el Don me plantara sus buenos besos. ¿Por qué? Pues no lo sé. Simplemente no la pensé mucho, y dejé que pase.

Después de esa noche, tuve que tomar la decisión de perder el contacto con él. Porque era lo más sano, y lo más justo para todos. Pero él no se quiso ir tan fácilmente. Varias veces me enviaste correos, que yo respondí explicándote el por qué de mi desaparición, y me dijiste que tenías envidia, pero de la buena, de ver cómo cuidaba mi relación actual con mi novio, y que comprendías y que me deseabas –como siempre- lo mejor para mí, y que sea feliz por sobre todas las cosas. Y que respetabas mi alejamiento, pero que no lo haga por mucho tiempo. En algún correo después me decías que ya estuvo bueno y ya habías expiado suficiente tus culpas, no? Y que no me pierda. Y así fui dejándote de responder.

------

A un día de celebrar mis 4 años con mi novio, y leerte así de pronto, creo que ha sido una señal extraña. Como para revalorar todo lo que mi novio tuvo que hacer para perdonar, y dejar pasar. No solo tuvo que esperarme una vez, me esperó por cerca de año y medio, con mis indecisiones y mis reproches, y mis besos a otro(s).

Y heme aquí, feliz y enamorada hasta el tuétano, a pesar de las broncas del día a día, y aprendiendo del amor real, el de a de veras, el que va a estar conmigo por el resto de mis días, y del cual me siento tan orgullosa.

No es necesario que te envíe un sms más.
Que te vaya bien mi querido Don, que sigas enamorando con ese estilo tan divertido y refinado. Que sigas luchando por tus ideas rojas, que sigas siendo activista y que sigas protestando y filosofando en este país y en los continentes que te acojan. Que los buenos vinos y los piscos aromaticen siempre tu tan deliciosa voz (¡qué voz la tuya, maldición!), y que sigas cantando con tu chamaca de cuero desgastada. Que sigas mostrándole el mundo a tu niña, a la que tanto amas y que guarda detrás una historia de amor tan bonita y bizarra como la que tuviste con su madre. Que sigas viendo lo sui generis en aquellas chicas comunes y corrientes, como hiciste conmigo, dándoles cumplidos y haciéndolas sentir guapas y únicas, aunque ellas no se sientan igual de extremas o especiales que tú. Que no me olvides.

NOTA:
Termino de escribir esto, y mi celular empieza a sonar.
Me está llamando.
Pero no contesto, soy así de maricona.
Sí, maricona y prudente.
Ay no.
Me ha dejado un mensaje de voz.
Qué nervios, no quiero escucharlo.
No era mensaje,
solo habia dejado correr la contestadora. Jajajaja.

Gracias por todas las bulerías y canciones divertidas como esta.

Que tengas buen viaje Don!!!

http://www.youtube.com/watch?v=CDo1TzO1TuY


viernes, 11 de febrero de 2011

La paz y amor, la contestataria, la no sabe/no opina, y la pendeja

Esas fueron mis primeras impresiones con ustedes!

A Mariana la veía sentada en el salón de la universidad. Me llamó la atención porque creo que nunca había visto a una chinita con cabello tan largo, marroncito y con rulos!!! No rulos tupidos, sino más bien ondas desordenadas. Me daban ganas de hacerle trenzitas o algo, me encantaba su cabello. Y se le veía tan onda peace and love, relajada con sus blusitas blancas hippie style, con sus audífonos puestos y walkman en mano.

Rafaela, en cambio, tenía un estilo súper distinto al de Mariana. Y me parecía gracioso verlas a ellas dos siempre sentadas juntas, porque el contraste era fuerte. Rafaela tenía el cabello negro azabache, lentes de carey negro, gruesos, y ropa negra (máximo de color verde, pero nunca verde chillón, más tipo verde oliva). Expresión facial: neutral. No tenía cara de molesta, pero sí de… inconforme. No sé como explicarlo. “Carajo esta se jura Daria!”, pensé.

Lucía llegó a mi vida caminando por un pasadizo de la universidad, mientras yo estaba sentada en el suelo con Mariana y Rafaela. Venía caminando, con su típica cola de caballo, con los medios rulos que se escapaban por su frente… ojos dormilones, pestañas enormes, una camiseta suelta, look relajado. Me cayó bien. No hablaba mucho, pero me cayó bien a la primera. Cosa que me pasaba con muy pocas personas.

Y Frankie, mi escandalosa Frankie la veía al comienzo de cuando en cuando, cuando había los huecos entre clase y clase. Me estresaba que fuera tan bullanguera, no puedo mentirles. Siempre metiendo bromas picaronas, o sorprendiéndome con un palmazo en el culo. Toda empatadita con sus jeans y sus blusitas pegaditas. No era flaca, tampoco gorda. Estaba power.

Creo que si nos vemos ahora, 10 años después, las descripciones de cada una debieran de ser muy distintas a esto. ¿O no? :P