miércoles, 21 de enero de 2009

Rosa, yo y mi otro yo

Ay, Rosa, Rosita, mi Rose. A ti que has padecido la ignominia de ser abandonada por un hombre que traicionó tu confianza luego de varios años, a ti que superaste las limitaciones físicas que impone este cruel valle de lágrimas en el que la suerte de la fea la bonita la desea y en el que la fea se opera la nariz, se compra ropa nueva, se hace nuevo peinado, se maquilla un montón y se va de viaje a máncora para mezclarse con las bonitas y no parecer tan fea. A ti, que andas cuidada de los hombres engañosos y destilas bilis ante una conversa por msn con algún joven vivaracho que te haga sentir insegura de ti misma. A ti que chambeas un huevo y que has padecido, como la mayoría de los peruanos, de trabajos mal pagados que te hicieron la clásica chica que espera que los hombres la pongan siempre. A ti que no tuviste el soporte económico ni emocional de tus padres para hacerte la carrera de contadora que seguramente te hará una mujer de bien, productiva y generosa. A ti, que has tenido que lidiar con infamias de tu padre. A ti, que has tenido que renunciar a las formas tradicionales de conocer el amor y recurrir al anonimato de internet, al menos hasta que te conozcan y se rompa tu ilusión (y la de tu chat-partner). A ti, que ayudas a niños en necesidad, no sé si por pose o por convencimiento personal, ¡qué más da!, con que los ayudes basta y sobra. A ti, a ti que luego de cuatro años no has podido entablar una relación medianamente seria. A ti, que le has dado tu número de teléfono a un completo extraño en el chat, esperando su llamada para salir, sin la menor respuesta. A ti, que te ha dicho fea a tus espaldas, gente que ni conoces. A ti, que te has ganado enemistades gratuitamente, sólo por ser la ex de un infiel que se enamoró de otra varios años menor que tú. A ti, que hacías llamadas anónimas a la nueva novia de tu ex, sólo para escucharle la voz y que en contraparte recibías sms diciéndote gordita y llamadas similares a las tuyas. A ti que te han criticado sin conocerte, sin conocer ni la mitad de lo buena persona que probablemente eres. A ti, cuyas probables y presuntas virtudes son resaltadas con mofa y únicamente en medio de frases que evidencien tus defectos. A ti, hoy MI OTRO YO, FRANKIE, te pide disculpas esperando expiar un poco mis culpas, porque hoy, 21 de enero de 2009, aunque sea por este blog que nunca leerás, debo confesarte que,

- YO, no sentí remordimiento de ser la chica menor que tú, que se llevó a tu novio luego de varios años, con el convencimiento de que cuando una relación anda bien, nadie puede interponerse.
- YO te llamé fea una y mil veces, algunas con completa sinceridad y otras con un agazapado sentimiento de inseguridad frente a esa gordita que había tenido el amor de mi novio por seis años, y porque arrastré a mis mujercitas, que concientes de ello y en pro de mi autoestima, te llamaron fea también.
- YO te llamé algunas veces sólo para molestarte, en correspondencia a las llamadas que me hiciste tú.
- YO sentí cierta satisfacción muy, muy baja, de que en tu familia no todo fuera bien y que tu mundo no fuera perfecto y te deseé que nunca sacaras tu título de contadora y que siempre ganaras poquito- poquito, para que no me hicieras quedar mal a mí, que andaba en prácticas pre-profesionales.
- YO, fragüé un hi5 con fotos de un chico guapo, sólo para poder regocijarme con las fotos que colgabas y en las que esperaba verte siempre fea, fea, fea.
- YO inventé una cuenta de hotmail y chateé contigo fingiendo ser X, sin que tú siquiera lo sospechases, burlándome de tus faltas ortográficas, inmadureces y huachaferías, aunque nunca hubieses representado una amenaza real a mi relación.

¿Sabes, Rosa?, aún creo que él no te amaba, y que YO fui una forma rara de operar del destino. Yo sé que aunque no lo hayas querido admitir abiertamente, tú guardabas (o guardas)sentimientos malos para conmigo, y que dices que soy fea a los que no me conocen (ahí sí perdiste objetividad ah :P ). Reconozco que tú tenías más motivos para tener resentimiento conmigo que viceversa y no sé si habrás hecho las paces conmigo, pero yo ya hice las paces contigo. Todavía sigo pensando que eres un poco fea (ya no tanto como antes, a decir verdad) y que no deberías ponerte bikini. Pienso que de lo poco que “X” conversó contigo, eres engreída y huachafa, pero me da gusto que hayas sacado tu título de contadora y espero que ganes la plata suficiente para vivir bien y ayudar a tu familia (aunque no quiero que te saques la tinka). No te prometo no volver a ver clandestinamente tus fotos del hi5, se me ha hecho casi casi costumbre, pero sí te prometo no volver a llamarte fea con zaña. Tú Rosa, que sacaste lo más retorcido de mí, me has enseñado que no quiero volver a desencadenar el YO desenfrenadamente despiadado que puedo ser, y que en la o las relaciones venideras que tenga, sólo quiero ser Frankie, o sea, retorcida, como siempre, pero no tanto.

martes, 20 de enero de 2009

Repensando el tirar, hacer el amor... o como quieras llamarlo

Obviamente es una de las experiencias más completas, especiales, divertidas y placenteras que nosotras, como mujercitas, podemos experimentar de mil y un maneras. Podemos tener distintos tipos de orgasmos, podemos tener además uno tras otro sin mucha complicación de por medio, podemos echar a volar la imaginación cuando el compañero no es del todo diestro, y aun así, alcanzar ese momento cumbre en donde eres eternamente feliz y no existe nada más en qué pensar o sentir.

Si lo hiciste con el amor de tu vida, si lo hiciste con un casi desconocido, si lo hiciste con un amigo con beneficios... es igual. Tú sabes que a la larga, sea la relación sexual del carácter que sea, no vas a poder neutralizar tu lado emocional y por ahi, en alguna ocasión, empezarás a verlo todo más bonito, y teñido de cierto aire pasional-amelcochado... y cuando menos te lo esperasssss...¡ZAZ! Te cagaste solita. Terminaste mezclando los sentimientos pues, ¿y ahora quien te saca de eso? O ellos te dejan porque se dieron cuenta de tus nuevas intenciones, o tú sales corriendo del asunto, o terminan siendo pareja.

¿Te cuidaste? ¿no se lo puso? ¿por qué coño tomas tantas pastillas del día siguiente? ¿lo tendrías? Todas alguna vez en nuestras vidas ha pasado por esos momentos críticos en donde te cuestionas si realmente puedes manejar las consecuencias de una relación del tercer tipo. El tema de la maternidad no planificada es, de hecho, el motivo de estrés adolescente (y no tan adolescente) más frecuente de muchas. Pero bueno, pasa el tiempo, te vas informando, y vas viendo las mejores opciones de anticoncepción. No hay mucho problema en ese sentido.

Y hasta ahí llegó nuestro análisis cotidiano de las relaciones sexuales. ¡Es cierto! Por lo menos lo puedo decir desde mi experiencia con las conversaciones de mis diferentes amigas, hermanas, primas, madres, etc.

Y hace poco he caido en cuenta de que hay otro temón muy importante y que nunca es concientizado por las mujeres. ¿Sabías que existe el virus papiloma humano? Probablemente sí, pero ¿sabes lo que significa tenerlo?

Ojo, tener una ITS no es sinónimo de purulentas imágenes de vulvas, o penes, o lo que fuera que recuerdes de lo que has visto en internet o en esos carteles de alguna campaña de prevención sexual. Ojo, a pesar de que seas sumamente aseada (y obvio, tu compañero también) y hayas tenido pocas parejas, eso no significa de que no exista por ahí algun virus que decida alojarse dentro tuyo, y que pasen años sin que te enteres.

No pretendo hacer de este post una llamada de atención preventiva en educación sexual, ni mucho menos. Pero es que muchas de nosotras no somos concientes de todo lo que esto significa, ni de cómo se detecta, ni mucho menos de las reales consecuencias que significa tener el VPH -o en otras palabras, un pre cáncer-

"Esto probablemente se debe al uso por tanto tiempo
que has tenido con las hormonas (pastillas anticonceptivas)".
Y yo pensé: "¡¡Pero si eso es lo que me recetan para tratar mi poliquistosis!! y con eso me cuido de no salir embarazadaaaaa.... Entonces ¿de qué estamos hablando? ¿te cuidas por un lado y te cagas por el otro?".

Ahora, la poliquistosis ovárica... sí, todas lo tienen, es bien común, sí sí, ya he escuchado eso. Pero esto puede generarte problemas en concebir cuando tomes la cojonuda decisión de ser madre en algun momento de tu vida.

"En un futuro, cuando quieras tener hijos, no va a ser tan sencillo. Es decir, no vas a ser una coneja obviamente. Pero bueno, hay formas de tratarlo igual. Lo que sí, afortunadamente
uno de tus ovarios está más saludable que el otro".

Puta madre... (pensé yo). ¿Y qué pasa si esto se me complica más? ¿y cuando reuna todas las condiciones necesarias -es decir, tener al hombre de mi vida conmigo, y ser exitosa y acaudalada, y no pasar de mis treinta y pico años- ...no podré ser mamá? ¿Realmente me puede pasar algo así?


Cuidense mujercitas mías, revísense siempre y no den por sentado este tema, que es igual o más importante que cuidarte de no salir embarazada o no contraer el SIDA, o etc. Hay muchas cosas más que involucran el tener relaciones. Repiénsenlo.

lunes, 19 de enero de 2009

¿Amor o Brujeria?

En los ultimos 4 años he podido observar que el grado de conflictividad en las relaciones de pareja esta directamente relacionado con lo que los hombres hacen y con lo que las mujeres no les dicen que quieren que hagan, es decir una de las quejas más comunes en una conversción de mujeres tiene que ver con la falta de "sentido común", de iniciativa o de sensibilidad de los maridos, novios, enamorados o como quieran llamarles. El problema es que si en verdad nos detenemos a analizar bien las diferentes situaciones que se generan en torno al desencuentro entre el pensamiento femenino y el accionar masculino, lo que las mujeres buscamos linda con la brujería:¿Por qué no pueden sencillamente adivinar lo que queremos o necesitamos o creemos que queremos o creemos que necesitamos? ¿Porque no pueden simplemente acertar alguna vez?
Mariana hace ya algunos años me hablaba de este problema recurrente entre ella y su novio con el que llevaba largo tiempo. Después de renegar hora y media, siempre llegaba a una sabia conclusión: a los hombres hay que decirles exactamente lo que queremos porque sino nunca lo van a adivinar! Me acuerdo que me daba tanta risa la cruda simplicidad de la solución de uno de las causas más importantes de llanto femenino y del consecuente desconcierto masculino. Claro que la dulce Mariana por más sabia y dulce que sea, nunca hacia lo que predicaba. Y es que esta solución no es tan fácil como parece, porque si bien deshacernos de este problema comunicacional esta en manos de las mujeres, nos cuesta tanto despojarnos de la ilusión de la perfecta simetría entre deseos y realidad en lo que se refiere al amor, que simplemente no podemos. He llegado a creer que es parte de nuestra estructura emocional, no somos idiotas, sencillamente aunque no queremos quererlo, en alguna medida grande o pequeña siempre esperamos un mago, alguien que sepa exactamente qué necesitamos sin que tengamos que decirlo ni pedirlo. Esto además esta íntimamente vinculado a la idea del verdadero amor y una serie de ideas asociadas que han sido difundidas por la iglesia católica y las comedias románticas a lo largo de los años ( hasta que la muerte nos separe, you complete me).
En mi experiencia creo que si bien existe esa magia, ese momento de perfección en que todo esta como deberia estar, (las palabras exactas y la canción y el regalo precisos)… esa magia con el tiempo desaparece( porque tiene que desaparecer) y después solo nos queda tratar de lidiar con la naturaleza misma de lo que implica estar con una persona día, tras día. Nada de hechizos, solo las condenadas, putas y universales leyes de la física.

miércoles, 14 de enero de 2009

Las penas y el alcohol

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto una borrachera como la de ayer, supongo que el placer estuvo en el increíble poder que sobre mi siempre han tenido el tequila, el whisky, el vodka y el pisco. Es decir, sé muy bien que las penas no se deberían tratar de olvidar con la encantadora inconciencia que acontece después de 4 o 5 vodka tonics. Matilda como buena psicóloga me diría que hacer eso es poco inteligente, inútil y de cobardes. Seguramente me lo diría, aunque claro nunca me lo ha dicho porque yo no acostumbro beber cuando estoy triste, es más tomo bastante y pocas veces estoy triste. Sin embargo ha habido momentos como los de ayer en que la pena sorprende, así de buenas a primeras, y sinceramente agradecí que exista un bar como el de Juanito donde pude tomarme varios piscos desde las 3 de la tarde. Me sentí mejor, igual que hoy.

martes, 13 de enero de 2009

Situaciones estúpidamente divertidas

Ya estábamos por llegar al bar. Y ellos seguían detrás de nosotras, gritándonos sandeces asquerosas. Le pregunto a Rafaela: “¿ahora sí puedo voltear a putearlos?”. Ella, la piensa un segundo, y me dice: “Ya”. Y suelto las mil y un gracias callejoneras que solo mis mujercitas saben cómo son (de temer, de temer). El chibolo arrimado, cruzando ya la pista, me grita otra majadería. Yo, piconísima y decidida a que todo Barranco escuche a esta mujer desquiciada, grito con todas mis fuerzas: “TU VIEEEEJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA"... doy medio paso más y me encuentro con el portero del bar, un moreno grandísimo pero creo que algo asustado por mis alaridos. Yo me acomodo un poquito, no lo miro y entro saludando bien puesta: “Buenas noches…”

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Lo beso. Él me besa. Nos despedimos. Cierro la puerta. Y empiezo un baile estúpidamente espontáneo, a lo Carlton Banks, cantando “me lo chapé - me lo chapé - me lo chapé…”

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Frankie, hace muchos años, gritándole a todo el mundo cada vez que bebía de más en el hueco al frente de la universidad: “Porque yo soy virgen ah!!!!”

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Estábamos en ataque de risa, por algún chiste, no recuerdo. Y me dice: “Ya, basta. Respiremos…”. Él inhala, y exhala. Yo inhalo… y exhalo… pero por otro lado (:S) Lo miró avergonzadísima. Y él, se retuerce peor de la risa.

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En plena sesión amatoria totalmente insípida, decido echarle ganas al asunto y empiezo a jadear más fuerte, como para pornografiar un poco la situación y animarla. Él, súper pertinente y apasionado, me dice: “Shhh, cállate. No hagas tanta bulla!!!”. Volteo a mirarlo con ganas de destrozarlo, pero a golpes.

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Acababa de llegar al hotel en Tarapoto, y me hicieron llenar mis datos en recepción. Luego me fui a la computadora a revisar mis mails. Al par de minutos, se acerca uno de los dos chicos de recepción, y me dice tímidamente con su acento tan gracioso:

- Señorita, disculpe que la interrumpa, pero aquí dice que usted es psicóloga, di?
- Sí, soy psicóloga.
- Ahhhhhh ya. Lo que pasa es que… a veces es bueno conversar con un psicólogo. Yo iba a uno por aquí, pero ya se ha muerto. Y no sé con quién ir. ¿No será mucha molestia pedirle su mail para hacerle unas consultas? Así, en general nomás.
- Bueno… yo en realidad no soy terapeuta, pero
(por amable nomás)… normal, te dejo aquí mi mail.
(Le escribo mi mail, el del trabajo)
- Gracias señorita.
(Lo mira)
- Ah ya… es de su trabajo di?
- Así es. Cualquier cosa, me escribes a ver si te puedo ayudar en algo.
(Se va de regreso a la recepción, con la cara medio compungida)

Pasan dos minutos más, y se me acerca el otro chico de recepción.
- Señorita, disculpe pero, me estaba contando mi compañero de trabajo lo que usted hace. Es psicóloga.
- Sí
(río un poco, y lo miro como preguntándole ¿y ahora qué quieren?)
- Lo que pasa es que a mí también me interesa haaaaaarto la psicología. Si no le molesta, ¿me podrá dar a mí también su mail?
- (Sonrío aún más, como diciendo “ya pe, qué importa” y le escribo el mismo mail de la chamba)
- Gracias señorita.
(Lo mira)
- Pero, señorita, ¿no tendrá mejor el de su messenger?

Posturas frente a la infidelidad

- Yo no perdonaría una infidelidad jamás, me parece lo más cagado. ¿Para qué estás con alguien entonces?
- (Silencio)
Pero es que hay distintos contextos y situaciones…
-
Igual es cagado, yo no lo perdonaría.
- Pero… si tanto repudias eso, ¿por qué me perdonaste?
- Porque lo tuyo fue diferente.
- Eso mismo es lo que te estoy diciendo.
- Lo tuyo fue solo un beso. Eso puedo perdonar, pero tirarte a otro ya me parece recontra cagado. Ahí nica perdono nada.
- (Pienso: a mi me jodería por igual sea un beso o un tire… creo)

-
No sé si hay formas de justificar una infidelidad realmente.... pero tú eres para mí el motivo justificadísimo, por el que nunca me sentiría culpable ni nada. De hecho no es lo ideal, pero sé que sería así.
- Te lo aseguro que no me sentiría siendo infiel tampoco, es algo tan pero tan extraño contigo.

- (Chillando y golpeando las paredes de un baño público)
¡¡¿Por qué?!! Por qué ha tenido que ser tan hijo de puta
(4 años después)
- Sé que es un poco tarde para decirlo, pero en serio discúlpame por todo lo que te hice pasar. Y créeme que el tiempo y las cosas que me han pasado se han encargado en írmelas pagando. De verdad.

-
¿Aló?... sí…. sí…
(Me alcanza su celular)
-
Están preguntando por ti.

-
Yo bien clarito le dije: Sí, acepto… pero si me entero de una, UNA sola sacada de vuelta, te vas de patitas a la calle.
- (Prendiendo el décimo pucho y con voz quebrada)
Ustedes saben que las cosas con su mamá ya no estaban bien.
-
Es que… hubiera preferido quedarme con él que quedarme así, sola. Tú puedes decir lo que quieras, pero no sabes lo jodido que es quedarte vieja y sin nadie al lado.

Ahora que me pongo a pensar al tipear estas cosas por las que he pasado, en resumidito... me doy cuenta de que hay algunas cosas que uno no aprende -o no quiere aprender-, ni por experiencia propia ni por aprendizaje vicario. Supongo que las personas somos así, tercas. Y a la hora de la hora, adoptamos posturas según las circunstancias.

No me gusta relativizar, pero hay casos en que es inevitable hacerlo. Yo hace 6 años no pude perdonarle la infidelidad a mi primer enamorado, tampoco hace 12 a mi papá. Pero ahora, ya los he perdonado a ambos. Porque a pesar de todo lo mal que me hicieron sentir en su momento, ahora viendolo en retrospectiva me doy cuenta de que vivir eso me hizo más fuerte y realista.

Yo jamás pensé hacerle lo mismo a alguien, y lo peor: siendo descubierta. "Dicen" que me han perdonado. No estoy tan segura si es así o si solo trata de evitar sus sentimientos sobre el tema, diciendome que ya pasó.

En fin... ¿aún sigues con tu resolución Rafaelita?

domingo, 11 de enero de 2009

De la infidelidad y otros demonios

Conocí a mis mujeres en Letras, una época que ahora a mis 25 años ya se pinta como lejana y por supuesto feliz, porque como corresponde al espíritu humano: todo tiempo pasado por irrepetible, siempre será feliz. De cualquier manera nos conocimos hace ya 8 años y el hecho es que hemos sido grandes amigas desde entonces.

Lo que nos unió y supongo que nos unirá siempre han sido las largas y clásicas conversaciones con vocación de trascendencia en una de las cafeterías de la universidad. Nada fuera de lo común: muchos cigarros y café con bastante azúcar. Debo confesar que en mi caso tomaba café más por no desentonar que porque me gustase en realidad. Ahora, consciente de la importancia que tiene la originalidad en estos tiempos, tomo manzanilla. Ninguna de nosotras ha podido dejar el cigarro, sin embargo haciéndole caso a la vocecita maternal del Ayahuasca estoy intentando dejarlo. Frankie, en cambio, nunca fumó demasiado.. y es que Frankie nunca necesitó un vicio demasiado, vale la pena aclarar que, en su caso, el sexo no es considerado un vicio. Es curioso, pero a veces pienso que si mi adorada Frankie tuviera un vicio como el cigarro, las drogas o el alcohol, sus relaciones amorosas serían mucho más intensas y tal vez de ese modo podría encontrar la pasión desesperada que tanto anhela. Hoy, hablo de Frankie, porque quiero hablar de la infidelidad y además… porque siempre hablo de Frankie que es innegablemente mi amiga más fiel.

Mi tan querida Frankie me mostró, con el ejemplo, que la infidelidad en una pareja puede ser algo tan sórdido y despreciable que hasta hace algún tiempo me sentía un poquito orgullosa de haber sido siempre fiel. Claro, Frankie ha engañado a algunos hombres en su vida que seguramente no se lo merecían, y los ha engañado de manera traicionera y diría que casi nunca por azar. Yo como ya dije, no he sido infiel…de pura casualidad. No es porque que yo este verdaderamente enamorada y que Frankie no lo haya estado como ella alguna vez quiso creer, tampoco es que ella simplemente siga sus instintos salvajes y yo los reprima permanentemente cual mujer moralista y adecentada. Dios, que posiblemente no exista, sabe que no es así.

Entonces me pregunto ahora ¿porque no he sido infiel?, por amor esta visto que no. La mayoría de hombres que conozco dice que ser infiel no significa siempre falta de amor hacia la mujer engañada y debo aceptar que lamentablemente coincido con ellos. Si acepto pues, que es posible que yo siga enamorada, y sin embargo sea infiel ¿por que no lo he hecho?, por falta de ganas debo decir que tampoco ha sido, aunque debo admitir que nunca ha habido un exceso de ellas.

Simplemente no pasó, mi destino no era ser infiel y así lo acepté. Sin embargo, en los últimos meses la idea de estar toda la vida con una sola persona me vuelve loca, me parece poco sana, tan inventada, tan gringa. Es por eso que después de meses de pensarlo he llegado a la conclusión de que la única forma de que la relación que tengo sea eterna es la Infidelidad.

HE DECIDIDO SER INFIEL, yo no decidí enamorarme porque el amor no se elige, pero el engaño sí. Ahora, no se bien cuando ni con quien, tampoco sé si se lo confesaré a mi novio, no sé por último si le perdonaría a él una infidelidad así haya sido como en mi caso por el bien de nuestra relación, pero la decisión... esta tomada.

La salidita del jueves

La historia con J* empezó unos cinco años atrás, cuando llevaba mis primeras clases en facultad y nacían en mí los primeros visos de lo que hoy asumo plenamente como coquetería. Cuando conocí a J no fue difícil darse cuenta de lo bien que nos llevábamos, él es un chico bastante inteligente y existía una química amical innegable, pero hasta ahí. Una tarde, luego de unas chelas y cuando yo aún vestía la inmaculada túnica de la virginidad, J me propuso hacerme unos “masajitos” en su auto. A pesar de las habilidades que tenía en el campo de la coquetería, nunca pensé que alguien fuera a tomar en serio mis señales incipientes de sexualidad, así q cuando salió esta propuesta, quedé completamente desconcertada, y prácticamente salí corriendo de la situación. A pesar de ello, J y yo supimos hacer a un lado el poco afortunado episodio, y seguimos siendo muy buenos patas.

Un par de años después, J viajó al extranjero, se enamoró perdidamente y se casó. Siempre admiré cómo el destino se había confabulado para que J y su esposa se encontraran en el mundo y fueran tan asquerosamente felices, hasta un poquito de envidia (“de la sana”, como dicen todos) llegué a sentir. Actualmente reside en Europa y nos hemos seguido comunicando por el msn, al que por cierto, debemos la mayor parte de la consolidación de nuestra amistad. Con J puedo hablar de todo y de todos. La semana pasada regresó a Perú y fue la primera vez que lo vi luego de que emigrara. Salimos a bailar y la pasamos super bien.

Esa madrugada, luego de varias salsas y perreos culipanderos con pasitos de la calle 8, pero sin chape de por medio ni acercamientos que hubiesen anunciado el acontecimiento de la noche, J me propuso ir a un telo. Fue bastante raro, aunque curiosamente no fue incómodo. Con la confianza que siempre hemos tenido, abordamos en tema casi de forma excesivamente racional: que si su estado civil, que si el mío, que la situación hormonal mía, las causas, efectos, pro y contras de revolcarnos un ratito y seguir con nuestra amistad así, normalito no más. Los minutos habían pasado y yo tenía q volver a casa. Chapé mi taxi (que fue, ciertamente, el único chape de la noche) y enrumbé a casa.

Aquel día, me quedé pensando más que nunca en el tema que me ha estado dando vueltas por la cabeza hace varios meses:¿los deseos hacia el prójimo, que no es el novio próximo, además de ser “naturales”, son “legítimos”?.

Todo empezó con una conversación con A, un tipo que nunca me pareció particularmente listo, pero que una noche me planteó una pregunta medianamente inteligente, con una respuesta asombrosamente inteligente:
-Tú te imaginas tirando toda la vida con una misma persona?
- Sí…mmm…sí
- Yo no, yo me imagino enamorado toda la vida de una misma persona, pero tirando sólo con una, ni cagando.

Luego de mi respuesta vomitada casi casi por inercia, me puse a pensar seriamente en el asunto y llegué a la siguiente conclusión (ojo, aplicable casuísticamente a mí): No sé si pueda tirar toda la vida con un mismo hombre, pero la próxima vez que emprenda una relación sentimental quiero estar tan, tan templada de él que, por lo menos, quiera intentarlo con convicción.

Cuando J me propuso ir al telo, muchas de mis creencias tambalearon. ¿Cómo era que J, que estaba perdidamente enamorado de su esposa -que es por cierto, guapísima-, a quien amaba tanto que se había casado con ella poco antes de cumplir el año de conocerla, cómo él, que me había hablado miles de veces de lo feliz que era y de cómo se comprendían casi de modo sobrenatural con ella; cómo él… ÉL!!!!, había considerado la infidelidad? Si para él, cuya relación era prácticamente un cuento de hadas, la infidelidad era una opción... ¿qué michi quedaba para el resto de los simples mortales?

La explicación que provisionalmente le di al asunto fue: creo que J pensó que entre él y yo, luego del episodio del auto, había quedado algo pendiente. Sin embargo, honestamente no creo haber sido la única chica a la que J se lo ha propuesto luego de casarse.

Desde la conversa con A, me he cuestionado seriamente el tema de la de fidelidad de por vida; de hecho me encanta la idea de estar enamorada de alguien a tal punto que sienta que no necesito nada más por el resto de mi vida, ¿pero es eso realmente posible? ¿La resistencia a la necesidad “natural” de conquista que tenemos algunos puede desplegarse de por vida si estás realmente enamorada(o) o los más decididos esfuerzos por no declinar ante la tentación tienen indefectiblemente un punto de quiebre?

Todo este tema me obliga a pensar en la contrapartida del asunto: si tu parejo(a) tiene un “desliz” no debería ser juzgado con el mismo grado de flexibilidad con la que a uno le provoca bailar el reguetón más impúdico de tego calderón con terceros? El asunto sigue siendo una joda para mí, sobre todo porque hace algunos años, mi respuesta hubiese sido un tajante “no pues, si te pone los cachos es que no te quiere lo suficiente como para aguantarse las ganas de chaparse o levantarse a otra, entonces, se acabó”, en cambio ahora, me encuentro disertando conmigo misma y con mis mujercitas sobre lo relativo de esta posición, porque al parecer, mientras más viejas nos hacemos, más se nos abren los ojos frente a la realidad humana, y esto me inquieta sobremanera porque yo soy humana…demasiado humana.
* En la foto con J, ambos con colorinches en el torso :)

jueves, 8 de enero de 2009

Ay mujercitas...

Las fui conociendo de a pocos hace muchos años. Una tras otra se fueron sumando hasta conformar una dinámica bien particular entre nosotras. Las mujeres de por sí somos bien BIEN complejas. Es una frase recontra cliché pero demasiado cierta. Yo particularmente soy consciente de esto cada vez que estoy con ellas.

Este espacio ha sido creado con un fin terapéutico y autobiográfico para las 5. Para el presente y para el futuro cuando querramos recordar nuestros años mozos a lo Kevin Arnold - con nuestra voz en off cochambrosa, de hecho -.

Para todas aquellas personas que nos lleguen a leer alguna vez: caguense de la risa nomás, sin compromisos.