martes, 9 de junio de 2015

A go ta da

Y así se me pasan los días. Y las noches. Y los días.

Qué terrible es empezar un día pensando que ya quieres que termine.
Qué desgaste de vida es esta en la que me metí, en la que cada día siento más claramente que me estoy autometiendocabe.

Cómo encontrarle sentido a esto que empujas que sabes que no tiene mucho sentido. Que eres una minihormiga en medio de una jungla de flora y fauna en extremo exótica y diversa. Y ahi tas, tan hormiga.
Como esa hormiga tela que está saliendo en las redes, que bebe una mini gota de vodka, y se va a la mierda. Por lo débil y minúscula que es. Igual que tú.

Y tienes que hacer oficios, en términos formalones aburridones. Y perseguir gente. Y perseguirte a ti misma.
Y anotarte post its o anotarlo en tu cuaderno psicopático, que alucinas que te ayuda pero que está igual o peor de disperso que tu mente.

Respiras, asi como te enseño tu mamá. Sostienes el aire dentro, y tratas de irlo soltando lento. Poco a poco. Despacio. Tratas de que no se te escape esa lagrimita cojuda, que es cojuda porque no tiene ningun sentido aparente. Se llora por otras cosas, no por respirar.

Escribes. Y recuerdas cuántas veces atrás te agotaste. Recuerdas también que si no te fajas en tu agotadera, tu mamá no la hace. Porque ninguna de tus hermanas está trabajando. Y lo peor de todo, es que las comprendes. Por lo menos a una, jajaa

Tratas de pensar en cuánta gente en el mundo se agota todos los días, igual que tu, y en peores términos o condiciones. Te da lástima que la vida se nos pase asi, y te prometes a ti misma no soportar por mucho tiempo más esta sensación.
Porque no quisiera que el fin de los tiempos me coja así, desalentada y aburrida. Qué desperdicio.

Duérmete, que tienes que trabajar en un par de horas. Y respira.

martes, 5 de mayo de 2015

LOST

Hoy, después de haber intentado entrar otras muchas veces y hace mucho tiempo, conseguí entrar al blog así, de chiripa, espontáneamente, como han sucedido las cosas este último año y medio; espontáneamente, que puede ser lo mejor o lo peor para alguien como yo, qye siempre ha búscado de mantener el control.

Hubiera querido escribir acerca de mi viaje fuera del país a hacer un master, de cómo me aportó la ida y cómo me aportó también el regreso; de la gente tan maravillosa y tan hijoeputa que conocí, y de cuánto extrañé a mi gente. Pero no. No, porque son tantas cosas que no quiero desmembrarlas en tópicos: los amigos, los amores, los amantes, los estudios, la confusión, el baile, mi madre, mis mujercitas. Lo tengo todo en un bloque, envuelto en una caja con un lacito que guardo muy bien y que abro de vez en cuando, cuando siento nostalgia o alegría. No escribo sobre todo ello porque me gusta tenerlo así, mezclado, revueltito, con la tristeza debajo de las fotos lindas y la alegría manchándolo todo. Y creo que sobre todo, porque no quiero entender todo lo que pasó en ese tiempo, o mejor dicho, no lo necesito.

La vuelta ha sido dura en muchos aspectos y estoy ahora en un momento que me preocupa aunque no me asusta. Es un momento de desconcierto en que mi mayor capital son mis experiencias (o el único :P ) y un corazón roto que quiero pensar que por roto vale más (a ver quién se come un corazón de vaca entero, a que en anticuchitos es mejor? :P ). Confundida, con el amor roto, una abogada ganándose un sueldo mínimo mensual enseñando kizomba (Ni siquiera me suena raro lo del sueldo mínimo sino lo de ganar dinero haciendo algo que no es mi profesión, benditas sean las noches de baile en las discotecas esas!), con el corazón en una mano y el cerebro en otra, como una balanza. Un momento perfecto "de chiripa", escribiendo hoy de chiripa, enamorada de chiripa, muriendo no por un amor, sino por un cigarro y una copa de vino... o una botella.



martes, 24 de marzo de 2015

Mi querido "primer" ex

Hace unos días me enteré, vía Face, que mi ex va a ser papá... P-A-P-Á!!! y me cayó como un balde de agua fría; a pesar de alegrarme al ver su foto en la que se le ve tan feliz abrazando la pancita de su enamorada, sentí una especie de escalofríos, de ésos que sientes, a falta de un mejor ejemplo, cuando sabes que alguien va a terminar contigo.

Luego de verlo cambiar de foto de perfil constantemente durante los últimos años, meses incluso, con chicas siempre distintas y jurándole siempre, también, amor eterno a cada una de ellas, definitivamente esto no lo veía venir.

No me malinterpreten, no es que mi subconsciente todavía quiera algo con este chico, no, eso lo tengo súper claro. Lo nuestro acabó hace mucho, y bien acabado además. Pero igual he estado pensando: por qué este sentimiento tan extraño?!

Tras darle muchas vueltas, analizándome, creo entender a qué se debe tanto impacto, y he llegado a dos razones fundamentales:
- La primera es que mi entorno está cambiando demasiado rápido y esto está empezando a afectarme. Mi Face está ahora lleno de matrimonios y bebés, y primeros días de clase y más bebés. Y yo, aunque estoy casada, aún no tengo hijitos y, si bien sé que vendrán cuando Dios quiera, no puedo evitar sentir cierta presión social. No debería, lo sé, pero la verdad es que la siento.
- La segunda es que ahora él también será papá T_T... Él, al que hasta hace solo unos días seguía viendo como el chico despreocupado que fue en la secundaria. Claro, como todos, él también ha cambiado. 

Y esta segunda razón se ve complementada por el hecho de que él no es un chico cualquiera. Este chico fue... mi primer amor (y dicen que ése nunca se olvida, no?). Mi primer amor adolescente, bastante torpe, pero muy profundo para nuestra edad. Él, todo tonto "yo-no-soy-posero-de-verdad-soy-así-de-chévere" y guapo; y yo, más adolescente que en toda mi adolescencia, pensando "nica-me-va-a-dar-bola-ignoraré-que-es-un-posero-porque-me-gusta".

Y es que él no fue mi primer beso, pero fue mi primer beso increíblemente tierno (esperadísimo, además) lleno de ilusión y mariposas volando como locas por todos lados. Él no fue mi primer enamorado (en realidad, nunca lo fuimos oficialmente), pero estuvimos juntos en nuestra extraña y cambiante relación por dos años si no es que fueron más. Él no fue mi primera vez, pero con él viví esos primeros intentos de... algo que ninguno de los dos había hecho en ese entonces. 

Él representa, definitivamente, un momento de cambios en mi vida: mi primera ilusión, mis primeros nervios, mis primeras lágrimas. Mis primeras inseguridades, mis primeras excusas en casa, mi primer verano ridícula y totalmente embobada.

Y ahora que sé que será papá caigo en la cuenta, una vez más y de manera contundente, que han pasado muchos años ya aunque no parezca, que él siguió su rumbo y yo el mío, y que yo soy muy feliz y que realmente espero que él también lo sea.

Sí, pronto terminaré de asimilar tanto cambio y le daré like a todo, pronto, pero aún no es momento.