martes, 1 de febrero de 2011

She´s back in town

Nunca fui realmente segura de mí misma y él no ayudó mucho. El proceso de más de medio año por el cual mi autoestima se deterioró moderadamente fue casi imperceptible, porque fue lento y porque siempre me esforcé en esconder mi inseguridad, porque era completamente consciente de que parecer insegura era de por sí un defecto que no convenía añadir a la lista.

Reitero, nunca fui muy segura de mi cuerpo, aunque lo amaba porque a ellos les gustaba, aunque mi busto nunca hubiese estado muy erguido ni mi culo tonificado, aunque mis brazos fueran muy rellenos y tuviera más grasa de la que hubiese querido en la panza. Me ponía lencería bonita y me sentía sexy, podía andar por la habitación desnuda y bailar una canción de las pussy cat dolls y sentir que yo les gustaba.

Con B fue siempre diferente. Él podía tenerme en su cuarto y no tocarme al principio, podía decirme que "tenía que poner ese culo a hacer ejercicio" aunque luego se disculpara. Pudo pasar sus dos últimas semanas antes de volver a España de viaje con dos amigos y no conmigo en Lima y decirme que no sabía lo que sentia, cuando una semana atrás se suponía que me amaba. Pudo mostrar su incomodidad sobre que mis amigos me piropearan el en fb, y sin embargo ser incapaz de comentar, colgar o hacer algo q hiciera darse cuenta a esos chicos o a sus amigos en el fb que él y yo teníamos una relación.

Sé que pueden parecer tonterías, poro sólo son algunas de muchas cosas que me jodían,aunque él luego dijera q le encantaba mi cuerpo y que le parecía guapa. Pero son "tonterías" que juntas pueden llevarte a pensar lo que en algún momento yo pensé de modo idiota: "se avergüenza de mí". De modo idiota no porque no crea que él no pudiera pensarlo, sino porque no soy alguien de quien avergonzarse, porque de haber sentido él esto, él habría sido el idiota.

Él, a quien un par de chicas trataron mal (entre ellas una novia de 6 años) no tiene idea del efecto negativo que tuvo en mí. No lo culpo completamente. Sé también que mucho tuvo que ver que yo hubiese sido insegura desde antes, pero él no hizo nada especial por darme seguridad.

Mi gran descubrimiento de la semana pasada sucedió en la cocina, cuando le decía a mi madre: "me he dado cuenta de que no tengo que sentirme mal por no tener un cuerpo perfecto. Creo que lo que debería hacer es encontrar a alguien a quien le guste mi cuerpo tal y como es"

Y poco a poco y sin él al lado para echar atrás mi proceso, voy volviendo a ser yo, a sentirme yo y a ser un poquito más segura de loque era antes de conocerlo. He tenido que tener 27 años y cruzarme con él para aprenderlo...supongo que en cierto modo habrá que darle las gracias al marrano...

http://www.youtube.com/watch?v=89ixGLPZwBg

Afortunada

Por haber tenido la oportunidad de ver y conocer más allá de lo que me rodea.

Por haber caminado sola por 5 horas en medio del ande, entre cerros tras cerros, buscando una casita, yendo por los surcos que dejan los burritos, y darme cuenta de que las distancias en la sierra son tan grandes cuando yo aquí en Lima trepo taxis y combis solo para avanzar un par de metros.

Por haber sido recibida en una familia con un vaso poderoso de chicha con quinua, y compartir el desayuno con ellos en pleno frío mañanero, y darme cuenta de que la gente aun tiene la capacidad de confiar en un extraño que les toque la puerta, a pesar de todo.

Por haber sido recibida por otra familia con un señor con la pierna engangrenada, y que ellos me pidan ayuda al respecto, y darme cuenta de que no podía darles nada, ni ayudarlo, y entender que en mi país nadie llega allá arriba, en la cima de un cerro, donde el señor con la pierna engangrenada no podía moverse.

Por haber tenido una conversación con cuatro señores, en media carretera, en medio de la selva, a las 5 a.m. al momento de ir a sus chacras, explicándome que las plantaciones de coca no van a desaparecer por más oferta que les ofrezcan los gringos. Porque las plantaciones dan de comer a sus familias, y darme cuenta de que eso es todo lo que importa al fin y al cabo.

Por haber tenido la sensación de estar sola, en medio de la nada, y que llegue el station wagon en colectivo, para treparme sentada al lado de los costales de papas recién cosechadas, y darme cuenta que nunca se está solo realmente.

Por haberle provocado el llanto a un niño en medio de una ladera verde y amarilla, porque nunca había conocido a una chica con ojos jalados, porque pensó que de repente yo era un pishtaco, y darme cuenta de que a veces lo diferente nos asusta.

Por haber ido a una discoteca del cono norte durante una tarde, y ver cómo bailan los púberes sudados y pegaditos, y perrear a su pareja hasta casi quiñarla contra uno de los parlantes del escenario, y darme cuenta de que hay tantas mamás en mi país que no saben en qué andan sus hijas, y que hasta les laven los mismos sostenes que esos niños manosean.

Por visitar un centro educativo de nivel inicial, y darme cuenta que las niñas del ande juegan distinto a las muñecas. Ellas no les dan biberón, ni les cambian los pañales. Las ponen en llicllas y las amarran en su espalda, y van a jugar a la cocina con sus plantitas y piedritas.

Por conocer a una maestra, que trabaja, come, se baña y duerme en su escuela, que no puede ir a ver a sus hijos durante la semana, que ha sido violada por los papayeros de la comunidad en donde está su escuela, y darme cuenta de que si yo estuviera en su lugar tampoco me quedaría de otra y tendría que seguir dictando en esa aula, sabiendo que la próxima cosecha de papayas se acerca y que me cagaría de miedo seguir durmiendo sola en la oficina de la dirección, que a su vez hace de dormitorio y cocina.

Por haber tenido la oportunidad de darme cuenta de estas pocas cosas, y saber que existen más verdades que la mía y la tuya, y saber que así, sin querer o queriendo, vivimos como los caballitos esos que le colocan tapa ojos para mirar de frente, nunca al costado.


Este post fue provocado por esta canción, porque cuando escuché la letra me hizo recordar todo esto y mil imágenes más. Además que suena bonito que la voz de latinoamérica sea de mujer, sea de una colombiana, peruana o brasilera.

jueves, 27 de enero de 2011

Amor de la Selva

Amo mi trabajo... porque resulta que trabajo nada menos que en la selva del Perú, una provincia chiquitita que es el corazón de la amazonía indígena. He podido conocer a personas tan distintas y tan maravillosas en cada una de las cosas que hacen, y he llegado a establecer amistades que asustarían a muchos de mis amigos. Viajo en peque peque, surco el río Marañón a mi antojo, camino por el monte, como lagartos, hormigas y gusanos, tomo mazato, ayahuasca y lo que se presente. Ya he estado en muchas partes y he probado muchas cosas en estos últimos años y debo confesar que me he sentido en algunas ocasiones: invencible!
Todo se lo debo a la selva y a sus misteriosos habitantes, por eso les he dejado ahí mi corazón para tener siempre que volver por él.

Pero no solo eso encontré entre ríos y bufeos colorados.. resulta que también me enamoré, y creo que fue la primera vez. De quién? pues de un tipo casi casi perfecto para mí, un aguerrido periodista, comprometido con causas en las que yo tambien creo, divertido, atractivo y lo mejor ..yo tambien le gustaba. La última noche que nos vimos en Lima me dio un gran beso que a pesar de los 3 vasos de flor de caña que yo llevaba encima cambió el curso de mi vida, me enamoré como en las películas; la selva ya no sería la misma sin él, para mí volver a la Amazonía sería siempre acordarme de él. Era sin duda un príncipe azul..mi príncipe azul!! A mí que hasta ese momento me valían los principes y las princesas, cuando me besó me sentí la reina del mundo...
Pero como dice uno de mis cantantes favoritos: el famoso principito se marchó antes de llegar. Él era extranjero, no vivía en el Perú, pero me decía cosas tan bonitas, siempre por messenger claro o por facebook, que además me creé solo por él. Yo con tantísimo miedo de decirle cosas, por miedo a ser huachafa, cursi.. me producía pavor ser la nenita enamorada a la que un tipo lleva del ala!, después de todo yo ya había aprendido a nadar con pirañas!
Bien, cuando por fin nos ibamos a ver en Mexico en diciembre pasado, me llama una amiga mía días antes de mi viaje, una supuesta feminista que yo le había presentado a él hacía algunos meses, para decirme que a ella siempre le gustó el muchacho y que en las últimas dos semanas ella le escribió por no sé qué y conversando por messenger surgió algo entre los dos. En fin.. según me dijo..mirando fijamente la virgen de guadalupe que cuelga siempre en mi cuello, ella me estimaba y tenía que contarmelo. Tuvo el descaro de decirme que el principito nunca estuvo seguro de que a mí me gustara, que nunca le dí señales claras, ella por supuesto, según sus propias palabras no le dijo lo muerta de amor que yo estaba por él "para no venderme". No solo eso, la feminista pagó lo que tuvo que pagar para viajar a Mexico en las mismas fechas que yo y lo acompañó al hotel donde yo me hospedaba, lo esperó en la puerta de la calle mientras él me dejaba unos papeles. No pude hablar con él, después de todo ella lo esperaba..nunca entendí lo que pasó, no sé si fue mi culpa, culpa de él o de ella o simplemente los dos se enamoraron perdidamente en dos semanas de conversación por messenger. Solo sé que mi amiga se quedó con el principe y con mi año nuevo.

La feminista?, como soy una chica despechada diré que creo que no es increiblemente maravillosa y ciertamente no es un monumento de mujer. La conocí cuando un chico muy famoso en nuestro medio académico la había dejado sin más luego de haberle prometido el cielo y las estrellas a la pobre, él regresó con su esposa y ahora.. es papá. Solidaridad de género..la consolé, nos hicimos amigas aunque en verdad no tuvieramos mucho en común. Nuestra primera vez juntas en Mexico, muy facilmente ella se enrolló con un tipo, un gran chico de Venezuela, muy simpático y parecía que la quería bien. Ella viajó a Venezuela para estar con él y luego él vino al Perú para verla.. puedo decir, con mucho temor a equivcarme y siempre hablando por la herida, que la pobre andaba buscando un hombre como los mendigos la limosna, que hasta ahora según lo que ella misma me decía, no había tenido suerte en el amor. Hasta ese momento me daba ternura verla entregarse así sin miedo a un desconocido que por muy gran chico seguía siendo un desconocido, y estaba muy contenta de que estuviera feliz con el venezolano con quien aparentemente tenía mucho en común y tenían grandes planes de futuro.

Ahora volviendo a mi historia: jamás me lo hubiera imaginado, ella sabía que yo moría por mi amor de la selva, sabía del pavor que yo sentía de decirle al chico cosas por internet y sabía lo que significaban mis silencios con él, pero sobre todo sabía de la hamaca en la playa de Oaxaca donde él me propuso recibir el año nuevo. Sabiendolo todo, se fue con él, yo creo que le gustó tanto la historia que se la quedó. Bien por ella, estoy segura que se la merecía más que yo.

Me quedé sin el amor del principe a quien, a pesar de todas las cosas lindas que me decía, resultó que no le gustaba tanto, y estoy empezando a pensar que es un poco idiota (tambien puedo equivocarme en esto). Lo más triste del cuento, sin embargo, no es que me quedé sin el chico sino que me quedé sin el sueño de él sin el referente de amor que me acompañó largo tiempo, porque él nunca fue real, existió solo en mi mente...pero aunque fuese mentira todo él, que sí lo quise es muy verdadero. Perdí una amiga, que al final de todo, y en esto estoy segura, es una cabrona, y para ser sincera no les deseo que sean felices y coman perdices aunque tambien sé que eso ya no depende de mí.

Qué lección me dejaron? Aprendí muchas cosas, por ejemplo: qué se siente tener un corazón hecho añicos y lo que duele que no te quieran más, o peor que nunca que te hayan querido. La lección final entonces: cuando encuentre en mi camino una feminista llorando porque uno la dejó..diré: qué pena, mejor suerte la próxima y seguiré mi camino;cuando encuentro algún periodista en la selva que me rescate de algún peligro amazónico y me diga lo linda que soy, le diré gracias y me iré corriendo muy muy muy rápido.
Con qué me quedé? Haciendo un balance y volviendo al principio de esta hsitoria, estoy convencida que salí ganando, me quedé con la selva que nunca me dirá: "surgió algo entre ella y yo en nuestras pláticas por el messenger, te quiero un montón y no te quiero hacer daño"
Porque por la selva sí que vale la pena pelear y a ella he de volver siempre: a reir, a llorar y a buscar otro sueño; en cuanto al príncipe..aun es muy temprano para decirlo, pero puedo adelantar que de azul ya le va quedando muy poco al cabrón!